YA ESTÁ AQUÍ EL AFILADOR

“Tirurí tiruliru”… Pues eso, que ya está aquí el afilador, afilando “todo tipo de utensilios, machetes, hachas…” ¡Qué barbaridad! Me pregunto para qué querremos los urbanitas un machete o un hacha en casa. El caso es que la furgoneta del afilador se pasea en esta mañana por toda la Plaza del Caballo, mientras a su lado pasan veloces ambulancias con sus sirenas. Dicen unos amigos un tanto supersticiosos que cuando se oye al afilador con su flauta, alguien en el barrio va a estirar la pata. No sé, supongo que todos los días vienen y vamos de este lado de la existencia hacia el otro con independencia del gremio de los afiladores multitud de personajes. Aunque eso de los machetes y las hachas en plena urbe suene un poco fuera de lugar. Quizá en un documental de aizcolaris del País Vasco o en las películas de John Rambo…

el afilador

 

El caso es que ya se ha marchado la furgoneta con su repetida frase de que se afilan todo tipo de utensilios… Mientras se iba, a mi memoria ha venido el recuerdo de aquellos señores que montados en una moto, recorrían nuestros barrios de la niñez, con una flauta similar y gritando a los vecinos: “¡El afiladoooooor!”. Es un recuerdo descolorido, de fotografías en color pero que han perdido vigor con el paso de los años, aunque el sonido de la flauta, tirurí tiruliru, siga sonando persistente en la memoria.

Los sonidos de la ciudad siguen erosionando el silencio de la mañana en espera de que la próxima ambulancia hienda con su sirena las calles, en una frenética carrera contra la enfermedad y la Parca, que, quién sabe, quizás anunciaba con su flauta el afilador.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por james

    • Por José Manuel Lasanta Besada

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