UN PUNTO EN LA BRÚJULA

Solía, y aún hoy suele ser en esta época. Cargábamos el coche con el equipaje con el ambiente oliendo a azucarera, un olor que para siempre me recordará aquellos veranos, se llenaba el depósito de combustible y, “a tirar millas”.

Atrás iban quedando como hitos El Palmar de Troya con su autoproclamado papa, Utrera, el paso por Écija y las referencias a la “sartén de Andalucía”, y tras ella la califal Córdoba, su paso a lo largo del Guadalquivir, que nos acompañaría después a lo largo del camino por tierras de Jaén. Obligada parada en Bailén.

Son lugares estos que con la construcción de la autovía quedaron al margen de nuestro camino desde 1992, pero que por otro lado, con el paso del tiempo, despiertan nuestro interés por otros motivos ajenos al hecho de que formasen parte del itinerario de nuestro viaje.

Llegar a Despeñaperros era un acontecimiento, tanto por lo espectacular del paisaje como por los comentarios del padre acerca de lo insoportable del tráfico o el calor, a no ser que nos pillara en pleno amanecer. Entre mis recuerdos se encuentra el de uno espectacular, con el sol asomando tras las montañas de Sierra Morena y los bosques circundantes.

Despeñaperros

Después atravesaríamos  el paisaje manchego. Un paisaje que se nos hacía eterno pero con el que guardo una deuda. Tantos años cruzándolo y tantos desconociéndolo.

La llegada a Madrid también era un espectáculo para la mirada de un crío. El Paseo del Prado, Parque del Retiro, Castellana… Recuerdo el primer libro que compré en la Cuesta de Moyano como si fuese ayer. “El origen de las especies” de Darwin. Aún hoy, cuando abro un libro con algunas capas de polvo a cuestas, evoco aquel que figura entre los primeros que he ido adquiriendo. Es por cierto, uno de esos motivos por los que he sido reticente al uso del libro electrónico hasta hace poco, el del olor de los libros.

La entrada en la provincia de Soria , una vez dejada atrás Guadalajara, significaba la parada en Arcos de Jalón, al pié de la romana Medinacelli, Y al fin, la capital machadiana. Olores a embutidos, asados, mantequilla, frío seco por las noches y un calor considerable durante el día a pesar de estar en una de las provincias más frías de la Península…

San Saturio

Era -y sigue siendo- nuestro norte en el mapa de nuestras raíces. Nuestro punto de referencia en la brújula de nuestra existencia. El que nos hace recordar que no somos de ningún lugar en concreto, sino de todos aquellos que van añadiendo recuerdos y vivencias a nuestro deambular por este mundo.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por james

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