UN NUDO EN LA GARGANTA

Comprendo que quien no ha tenido un perro no entienda esto. Acabo de venir de la consulta del veterinario. Mientras esperábamos mi fiel Bernie y yo para su vacuna, ha entrado una chica con la que supongo que era su madre. La joven estaba desconsolada. Según parece su mascota ha muerto. Supongo que la mirada de su perro está aún clavada en la de ella. Por mi parte, nunca olvidaré cuando Eduardo, el veterinario, tuvo que poner una inyección a mi hermoso perro Paco. “No voy a llorar” me decía. Estaba preparado para aquello puesto que me había convencido de que era lo menos malo para el pobre perro, a quien ya no le respondían las patas traseras. Jamás olvidaré los lagrimones que me caían de los ojos. Pensé en aquel momento que había fallado a mi perro. Ahora, con la distancia que da el tiempo comprendo que no fue así, que llevó una vida sana y feliz hasta que fue inevitable su despedida. Hoy, son otros los ojos que lloran, aunque confieso que un nudo se me ha instalado esta tarde noche en la garganta.

mirada de perro

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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