¿TURISMO DE BORRACHERA?

¿Pero esto qué es? Veamos… Turismo ha habido siempre. Creo. Desde los fenicios que venían a comerciar a nuestras costas. Supongo que alguno habría que vendría en plan lúdico. Borrachos siempre los hemos tenido. Entre ellos me he encontrado yo en alguna ocasión, lo reconozco. ¿Qué es eso de los llamados botellódromos? Creo que en todo este asunto tenemos que quitarnos las caretas más de uno y de dos. No seamos hipócritas. Los que ya peinamos canas o sacamos brillo a nuestras calvas en algún momento de nuestras vidas hemos sido un tanto borrachines. No todos, claro está. Evidentemente, como muchas cuestiones en nuestras vidas, la clave está en la educación. No hay más. Si desde los hogares enseñásemos a nuestros vástagos a que hay que saber hacer uso del alcohol, como de tantas otras cosas -véase motos, coches, videojuegos, teléfonos, internet…- quizás otro gallo nos cantaría. Todo lo demás, creo, es esconder la cabeza bajo tierra y no querer afrontar los problemas que el excesivo consumo de este tipo de drogas nos causa. Insisto, creo que hay que afrontar esto con menos hipocresía y más valentía.

Quizás lo que nuestros jóvenes -vengan de donde vengan- estén haciendo es pedir socorro ante la falta de una brújula en condiciones que oriente sus vidas. Lanzar SOS al fin y al cabo. Y debemos acudir en su ayuda. No basta con criticarlos y escurrir el bulto o dejarles los muertos a otros.

Mensajes en botellas

El problema es de todos. No sólo de Barcelona. Y la solución comienza, como tantas otras, en casa. Creo…

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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