Relato Archive

EL TEOREMA DE NERUDA

  No es mi intención dejar en esta pantalla una explicación de mi decisión. ¿A quién habría de ofrecerla? ¿Ante quién habría de justificarme o lo que es más importante, a quién tendría que pedir disculpas por esta abrupta manera de despedirme? Solo escribo estas líneas a modo de ablución. Como acto

¿Y SI SUCEDIERA HOY..?

Hemos estado todo el día caminando. Ahora descansamos tras una hermosa jornada de convivencia con nuestros vecinos de Guadalcacín. El Majaceite ha acompañado sus infantiles carreras a lo largo de su cauce, con las ramas como testigos, con el musgo en las rocas como manchas de pintura en una paleta de un

DOMPEDRO

Tb. don pedro. De don2 y el n. p. Pedro. 1. m. dondiego. 2. m. coloq. orinal. Lo cierto es que los higos estaban realmente jugosos, sabrosos. Al comerlos a Rodrigo el estómago le rugía como una bestia de la sabana del hambre que había pasado en las últimas semanas y la

¿PAZ?

Cuenta la leyenda que se trata de un saurio que alguien encerró en el cráter de algún oculto volcán. Muchos de los que trataron de hallarlo, movidos tal vez por el rumor de que quien lo encontraba alcanzaba un gran bienestar, fracasaron en su búsqueda. Alguien, una mañana, lo descubrió oculto tras

EL OLOR DE ESTA NOCHE

La noche olía ya a Diciembre cuando he abierto la puerta para dar entrada a los perros, que aguardaban impacientes por refugiarse del frío. Aquí, en mi guarida de la segunda planta huele a café y a libros. Suena una emisora alemana en los altavoces del ordenador en la que programan música

PÉTALOS DE ARENA

Los primeros pétalos se disolvieron entre la lluvia y la sangre que brotaba de las heridas del pecho y el cuello desgarrado de Francis. Una herida por cada flor arrancada al Sáhara. Una por cada sacrilegio, por cada mineral de hermosos cristales germinados en doradas arenas. No fue la codicia la causa

EL BUCLE

Bajé la ventanilla de mi automóvil y llamé a la mujer de melena oscura que caminaba pegada al borde izquierdo de la carretera. Con un movimiento lento de su cabeza, se giró hacia mí y unos serenos ojos verdes me sonrieron con amabilidad. “Llevo viéndole por aquí desde hace días, semanas tal

LA CAJA DE PANDORA

Harry Haller abrió la tapa que protegía el libro y comenzó a leer en el mismo punto en que había dejado de hacerlo un día antes. “Nadie se explica cómo pudo ocurrir. Al final de un pasillo húmedo y poco iluminado se encontraba, a la derecha de un pequeño ventanuco, la habitación

ESPERARÉ

Aún se oía tu risa en los corrredores de la tarde. El Sol se detuvo cansado a mirarte. La Luna, curiosa, quiso asomarse al umbral y casi sin querer, dejó caer el suave manto de la noche sobre tus hombros. El viento fue fijando una a una mil estrellas en tu pelo,

UN INSTANTE DE MÁS

La luz que manaba de la farola más cercana al número 19 de la calle Porvera fue suficiente para intuir la magnitud de la lucha que había tenido lugar en aquella estancia unas horas antes. La voz de alarma la dio una vecina octogenaria de increíble vigor y lucidez, acostumbrada a pegar