RECUERDOS DE SAL

Recuerdo barcas de arena junto a la orilla que inevitablemente naufragaban cada día. Poco importaba porque día tras día volvía a construirlas desafiando al mismísimo Neptuno, y día tras día este ganaba mi pulso contra él y las mareas. Recuerdo dibujos de algas sobre la arena y olor a coco sobre pieles bronceadas. Recuerdo mareas tranquilas en una Bahía plácida. Sabor a sal en la boca y el sonido de la profundidad del mar el mi cabeza. profundidad que no iba más allá del medio metro pero que me hacía soñar con todo un universo submarino. Recuerdo una mañana trágica un cuerpo sin vida sobre la arena húmeda.

Castillo de Arena

Recuerdo juegos al atardecer y atardeceres de fuego sobre el horizonte. Recuerdos de libros estivales bajo la luz cegadora. Cangrejos huidizos y peces veloces en el agua. Gaviotas planeado sobre nuestras cabezas. No recuerdo exactamente cómo, pero pasó el tiempo y los castillos y las barquichuelas dieron paso a la visión turbadora de cuerpos flexibles bajo el sol. Miradas que se cruzaban, sonrisas nerviosas. Recuerdo, que ya está bien de tanto recordar. Hay un presente ahí fuera esperando ser vivido junto al mar.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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