QUERIDOS REYES MAGOS…

Sé que escribo esto con la candidez e ingenuidad de un niño que se dirigiera a sus Majestades de Oriente, pero por pedir, que no quede… También sé que es un poco pronto para dirigirse a ellos, pero como la temporada futbolera ya ha comenzado, pues yo me adelanto unos meses y pido mi regalito por anticipado. Ahí va eso…

Queridos Reyes Magos:

Este año, no sé si he sido mejor o peor que los anteriores. Es cierto que no lo he hecho todo bien, pero que vaya desde aquí mi propósito de mejorar en el futuro. Como no quiero enrollarme demasiado, voy a ir al grano. Este año me gustaría que trajerais un poco más de educación a nuestros campos de fútbol. A todos en general. Desde los estadios más masificados, hasta los pequeños campos en los que cada domingo se derraman a partes no siempre iguales el buen hacer y la mala educación. Y como ya desde chiquitito alguien me fastidió haciéndome ver que ustedes en realidad no eran los que nos traían los patines, los balones y las bicicletas -o las muñecas en su caso-, me dirigiré a los que en verdad me pueden hacer el regalito, a los padres y madres en general.

Estadio

A ellos porque son ellos los que enseñan a escupir a los críos tanto literalmente como con las palabras. Son ellos los que pueden mostrar a los críos que las papeleras están para ser usadas y que el suelo no es una de ellas. No cabe eso de aceptamos pulpo como animal de compañía. Y digo suelo cuando no se usa a los pobres linieres y árbitros como dianas de nuestros malos humores.

Ya puestos a pedir, pediría algo más. Total, no he sido tan malo como ya he dicho antes. Y siguiendo con el trío o cuarteto arbitral, por favor Majestades, no los insulten. Guárdense ese vocabulario para cuestiones de mayor calado, que ya hay demasiados odios y guerras encendidas como para cargar aún más el ambiente. He sido testigo de algo que va incluso más allá. Padres que llegan al insulto a sus propios hijos porque no les han salido Messi o Ronaldo. Un poco de sensatez por favor.

Sé que su indulgencia para conmigo se acaba, pero… ¿sería mucho pedir si a lo anterior añadiera el aplaudir al equipo propio pero también al contrario? Al fin y al cabo, no olviden que sólo es un juego. No hace falta ir a los campos de fútbol a descargar esa mala leche que la vida nos va dando. Disfruten, pero respetando.

Gracias Majestades.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por Enrique

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  2. Por José Manuel Lasanta Besada

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