OPUS MAGNA EN G MAYOR

AMOR PURO E INCOMPRENDIDO

el-nido-cartelLos que hayan contemplado esta “gran obra maestra” entenderán el guiño del título. Para los que no lo explicaré más tarde. Como me sucede en ocasiones, iba a escribir sobre un tema y se me ha cruzado otro por delante. Retomaré la primera idea en poco tiempo, no os preocupéis, lo que ocurre es que no desvelaré de qué se trata para mantener un poquito el misterio y acrecentar el interés. Esta sobre la que vamos a tratar se merece desde luego y con todos los honores inaugurar el curso articulista. El nido (1980), de Jaime de Armiñán.

La pluma del jilguero te llevará al gran madero. Creo que he citado esta obra un par de veces a lo largo de estos más de dos años y medio que llevo publicando por estos lares, pero me he quedado corto. Para ser sincero con vosotros, es una de mis cinco películas preferidas del cine español de toda su historia, así que os aviso, no seré nada objetivo. Parece sencilla, como otras muchas que tratan temas parecidos, pero hay en su interior un ramillete de sensaciones y un abanico de sentimientos a flor de piel que nos plantea preguntas. Lo que está bien y está mal, lo que es aceptado o no socialmente. Si la viesemos de jóvenes o adolescentes, con toda probabilidad la trataríamos como una historia de amor que acaba mal, pero si lo hiciéramos en la edad adulta nos cercioraríamos de las tremendas cargas de profundidad que esconde.

Su director, Jaime de Armiñán, es uno de los grandes de nuestra cinematografía. Para mí subvalorado y no suficientemente reconocido. Títulos como El amor del capitán Brando (1974), Mi querida señorita (1972), Stico (1985) o la magnífica serie Juncal (1989) atestiguan su inteligencia y sensibilidad a la hora de tratar temas complejos y tabúes. Es un valiente con una cámara en las manos, y nos enseña algo importante: el talento no está reñido con la comercialidad.

La pluma del arrendajo te mojará río abajoDon Alejandro, interpretado por Héctor Alterio, es un solitario, excéntrico y casi eremita sesentón, director de orquesta jubilado, que vive alejado de la sociedad en las afueras de un pueblecito de la provincia de Salamanca. Gregoria (Goyita), interpretada por una joven Ana Torrent, es una adolescente de trece años con toda la vida por delante,  inteligente, manipuladora y con grandes dotes para la imaginación. Esas dos personalidades contrapuestas van a colisionar cual meteorito que choca con la tierra. Él se queda prendado de ella, se enamora como un colegial. No es instinto de protección o tutela ni tampoco algo sexual. Es un amor puro, transparente, que a Alejandro le da vida y rejuvenece, mientras que a Goyita le reafirma en su feminidad e inesperada madurez, una madurez que da miedo. Porque ella se siente mucho mayor que lo que dice su carnet de identidad y su apariencia exterior.

Cuando hace ocasionales escapadas a Salamanca, él tiene aventuras amorosas con una mujer madura e interesante, pero Goyita le obliga a dejar de verla; le pone continuamente a prueba. Ella le tiene subyugado, lo maneja a su antojo; él lo sabe y se deja, no puede escapar a su influjo. En cierta manera es una historia parecida a la Lolita de Nabokov. Todas las obras que tratan este tema acaban por poner a la joven como una seductora que con sus artimañas de juventud y belleza acaba por engatusar al maduro. Todas tienen un claro y más o menos explícito componente sexual, pero aquí eso no ocurre. Va mucho más allá, es mucho más profunda.

La pluma del halcón te llevará al torreón. Lo hasta ahora expuesto resulta ser una nimiedad al lado de todos los problemas que acarrea esa relación. España. Provincias. Pueblo castellano-leonés. Sociedad cerrada y meticona. Ella es hija de guardia civil para más Inri, hija de un padre apocado que es continuamente vejado y maltratado psicológicamente por su mujer y su superior. Además, desde tiempo inmemorial, esa clase de relación no es que esté mal vista, es que es una barbaridad y una locura. No se entiende ni lo entienden los demás. Así que han que recurrir a verse en secreto o bien utilizar excusas que la sociedad admite con disculpas o mirando para otro lado.

Eso le crea tal presión a Alejandro que le lleva a plantearse desde el inicio si está bien lo que siente y lo que esconde, lo que adora y lo que teme. Los monstruos interiores que todos llevamos dentro y que no queremos alimentar para sacar el lado instintivo, animal, irracional, ese lado que está lejos de ser aceptado por una comunidad alienada y borreguil. El sentimiento de culpa y la lucha con la conciencia personal sobrevuelan toda la obra.

La pluma del verderón acabará en la función. G de Gregoria. G de Goyita. Toda ella enmarcada dentro de una obra de teatro que el colegio ensaya como fin de curso y que le viene al pelo al personaje femenino: Macbeth. Y a su vez formando parte del teatro de la vida. Podríamos decir que este filme es casi como un cuento, con reminiscencias medievales, con su caballero y su dama, su dragón (interpretado por Agustín González, que brama y echa fuego por la boca), y para mí el personaje de la película: el consejero del caballero, en este caso el sacerdote del pueblo, interpretado por el argentino Luis Politti. A pesar de ser un ministro de la iglesia, tiene una visión de la vida, del amor y de las relaciones clarividente. Es amigo en los días de tormenta más que cuando el sol calienta nuestra piel.

el-nido

Los “piques” y conversaciones afiladas sobre lo divino y lo humano entre Alejandro y Eladio son de los que hacen época. Pocas veces viendo una obra fílmica he tenido la sensación de sentirme junto a los personajes en los diferentes escenarios, como un amigo más, compartiendo risas y complicidades. Eladio le da consejos cabales que sabemos que no llegarán a buen puerto. Alejandro está tan obsesionado con ella que es capaz de todo, hasta de enfrentarse al dragón a pecho descubierto.

Sin desvelar el final y con cantidad de momentos emocionantes, con la  música de La creación de Haydn trufando las imágenes, tanto la relación sentimental como la de amistad entre ese trío protagónico ya desvelado supone para mi persona una de las experiencias más humanas y cercanas vividas ante una obra cinematográfica. A la antigua usanza y de manera clasicista De Armiñán me reconcilia con la vida, con el poder romper las barreras preestablecidas y así ser coherentes con nosotros mismos y nuestro entorno, aunque esto nos lleve por el camino de la perdición.

P.D. Si habéis leído esto, sois la nueva resistencia del siglo XXI…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

Comentarios

  1. Por Nuria García Santos

  2. Pablo Solís del Junco Por Pablo

  3. Por Ana

  4. Por Nuria García Santos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.