MÁS DE CIEN MENTIRAS… QUE VALEN LA PENA

LE MAGASIN DES SUICIDES (TIENDA DE SUICIDIOS)

Esta crónica (que no es de una muerte anunciada aunque el tema se preste) no pretende herir sensibilidades, tocando el tema que hoy me propongo tocar. Simple y llanamente quiero ser yo, no traicionarme y ser honesto conmigo mismo, propósito que no consigo del todo siempre, pero el intento se hace. Sé que habrá gente que se moleste, que me llame frívolo, pero allá ellos, yo no he podido evitar escribir sobre este filme una vez visionado. Fue una tentación demasiado grande. La sorpresa fue mayúscula. No tenía ni idea de la existencia de esta pequeña película de animación francesa. Y cuando no conoces nada, el shock es más fuerte. El primer golpe es demoledor, como cuando recibes en un ring un gancho de izquierdas en los primeros compases de un combate. A partir de ahí no sabes por donde te viene la paliza.

            La idea de escribir sobre este escabroso tema me surgió en pocas horas. Escuchando la radio una mañana me enteré de que el número de suicidios en España se había incrementado en el 2013; no me llamó la atención, dada la que está cayendo, pero sí me hizo pensar cuando esa misma noche vi esta Le magasin des suicides (2012), ya que el tema no aparece normalmente en las noticias. Se trata de una rareza francesa dirigida por un olvidado Patrice Leconte (París, 1947), uno de los mejores directores de su generación, del cual había perdido la pista. Su obra más conocida sin duda es El marido de la peluquera (1990) (aquí se hace un auto-homenaje en forma de baile sensual), pero aparte tiene un ramillete de maravillosas, entretenidas, coherentes, heterogéneas y emocionantes películas como Monsieur Hire (1989), La chica del puente (1999), La viuda de Saint-Pierre (2000) o El hombre del tren (2002). Una especie de artesano comercial este parisino acostumbrado a desayunar croissants y cenar baguettes. Un ejemplo de que ser popular no está reñido con ser inteligente y contar cosas que te hagan pensar. Hacía casi una década que no sabía de él, pero este cambio de rumbo me parece muy curioso. Animación y un tema incómodo; de ello sale indemne, para mí con nota. Haciendo frente a las consecuencias habla del tema en clave de musical y tragicomedia. No frivoliza con el suicidio, lo que hace es reírse de él en su cara. Sigue siendo un tema tabú en nuestra acomodada y adormilada (con cloroformo) sociedad de consumo. Es algo de lo que no se habla.

TIENDA DE SUICIDIOS

           

           El amor es la respuesta y tú lo sabes muy bien, decía John Lennon, y yo completaría la frase con El humor es la salvación del ser humano. Sin ese humor hace tiempo que esto del planeta mundo se hubiera ido por el desagüe. Para mí hay que reírse de todo, pero de todo todo. Eso naturaliza la situación y dentro de lo que cabe “la normaliza”, le quita hierro. Nos creamos así un escudo protector indestructible con el humor. En Andalucía somos profesionales de ello. ¿Qué son los chistes si no? Tragedias que le ocurren a la gente, a los demás. Eso, a los demás, si nos pasa a nosotros ya no es lo mismo, ¿no? No seamos hipócritas, por favor. Lo que ocurre es que cuando nos acontece en primera persona cuesta asumirlo, mas lo inteligente sería dejar pasar un poco de tiempo, cada cual el que considere oportuno, y “tirar palante”. Ya lo decía Woody Allen en una de sus citas, Comedia = Tragedia + Tiempo.

            Leconte nos muestra un  mundo donde las personas en plena calle se matan continuamente, un mundo gris, frío y deshumanizado por parte de las autoridades. Las caras del personal son un poema, pero hay una luz entre tanta tiniebla: una tienda donde se suministran todo tipo de artículos para quitarse de en medio. Sogas, cuchillos, venenos, cuchillas de afeitar… y siempre está a rebosar, con un trato personalizado y donde no se fía (jeje). Parece fuerte la cosa, pero tiene un motivo. No se hace apología del suicidio, sino que se usa como vehículo para dar más sentido a la vida (de alguna manera tiene puntos en común con los Monty Pythons y su Always look on the bright  side of life). La familia que regenta este peculiar establecimiento lo componen el patriarca Mishima (tiene gracia el chiste del nombre), su esposa embarazada y sus dos hijos; entre todos no suman una sonrisa ni aunque Chiquito les cuente un chiste. La mujer da a luz y tiene un niño ¡que ríe y sonríe! ¿A quién habrá salido? A pesar de que le intentan quitar “esa fea costumbre” pasan los años y el joven Alan sigue en sus trece de ser feliz y luminoso, de hacer feliz a los demás, y como no entiende el mundo de sus progenitores decide, con la ayuda de unos amigos, torpedear la base de flotación: mediante un ardid primero engatusa a su hermana y luego destroza con métodos del siglo XXI un negocio creado en pleno siglo XIX, en 1854.

PATRICE LECONTE

            El cambio producido tanto en su hermana mayor como en toda la familia (excepto el patriarca Mishima) es tan de vuelta de calcetín como poco creíble, pero resulta efectivo. Las canciones que trufan los escasos 80 minutos no van a pasar a la historia de los musicales pero no están mal, y la propia animación recuerda a otras animaciones allende los Pirineos. Éstas no son nada clásicas, sino de trazos y dibujos vanguardistas y originales que me encantan. Recuerda a los creadores de Bienvenidos a Belleville (2003) o El ilusionista (2010), y a otras cintas poco convencionales pero preciosas como Kirikú y la bruja (1998), Azur y Asmar (2006) o The secret of Kells (2009). Aunque el tema sea muy “burtoniano”, el tono es completamente diferente. A veces Tim Burton es excesivo, demasiado explícito y reitera, reitera…

            Finalmente digamos que se trata de un canto a la vida y no a la muerte, por eso no entiendo esas críticas negativas comentando que si no tiene mensaje, que si la dudosa moral. Paparruchas. Más claro no puede ser el mensaje, a pesar de que sea algo facilón. No es una película redonda pero es interesante y se deja ver muy bien. Tiene su puntito.

 

 

P.D. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

Comentarios

  1. Por carmen padillo (may)

    • José Manuel Lasanta Besada Por José Manuel Lasanta Besada

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