LOS PLIEGUES, EL TACTO DE LOS RECUERDOS

Últimamente me descubro a mí mismo acariciando pliegues de la piel que podrían muy bien haber pertenecido a su cuello envejecido. Me toco la piel descolgada del cuello y es mi a padre a quien veo, meditando quizá acerca del paso del tiempo, acerca de las cicatrices que en el alma van quedando trazadas inexorablemente.

El mismo gesto. La misma piel heredada. Quizás preocupaciones similares. Y si no fuera porque deserté del Real Madrid cuando Cruiff le endosó 0-5, quizá las mismas satisfacciones futboleras.

Lo echo de menos, supongo que como buena parte de vosotros. Tic… tac… el tiempo nos alejó y nos vuelve a acercar. Despacio, sin prisa. El testigo será entregado cualquier día de estos. Lo importante, lo que tiene sentido, es que lo hagamos con serenidad, como él lo hizo.

El tacto, los pliegues del tiempo… Los recuerdos nos acercan. Pero como diría el gladiador de color… not yet, not yet…

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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