LAS BICICLETAS…¿SON PARA EL VERANO?

En otras latitudes puede que no, pero aquí abajo, en este Sur y con la orografía que caracteriza a Jerez, yo apostaría a que las bicicletas no solo son para esta estación del año. Torpes somos si no aprovechamos las oportunidades que el clima y el terreno nos ofrecen para disfrutar de este medio de locomoción cuyas virtudes y efectos sumamente positivos tenemos a nuestro alcance.

Recuerdo perfectamente aquella bicicleta azul, con dos ruedecillas a los lados que mis padres me regalaron cuando veraneábamos en Cádiz. Los tres hermanos nos asomamos al balcón de casa y allí estaba mi padre con tres bicis recién compradas. No dormí en toda la noche. La luz encendida y mi regalo al otro lado de la cama, invitándome a pasear en ella. Tampoco olvidaré el momento en que “aprendí” a montar sin esas pequeñas ruedas. Ni el costalazo que me pegué antes de conseguir mantener el equilibrio. El caso es que lo conseguí.

Después vendría una “heredada” de mi hermano Javier. Había tenido tres velocidades aunque a mí llegó ya solo con una. Recuerdo que costaba lo suyo comenzar a pedalear y recuerdo bien que fue con ella con la que entablé amistad con uno de mis amigos a quien la vida no ha jugado muy buenas pasadas.

Bicicletas

No se me olvidan los veranos asociados a múltiples paseos en estos artilugios y su inevitable imagen asociada a la famosa serie “Verano azul”. Tampoco se me olvida “mi” tercera bicicleta. Y digo “mi” -entre comillas- porque nos la apropiamos por toda la cara los tres hermanos, ya que en realidad era de nuestro primo Julián. Toda una Macario de carreras. Una gran bici que no supimos cuidar. Perdona primo.

Posteriormente fue una de montaña, cuando estas comenzaban a proliferar por nuestra campiña. Buenas jornadas de domingo en bici. Mi record lo establecí junto con este primo un domingo en el que llegamos a hacer cerca de cien quilómetros en una mañana. Por aquellos años yo no lucía esta barriga que ahora “adorna” mi perfil apolíneo y entre las rendijas del casco aún asomaba algún pelo.

De la penúltima qué puedo decir… le tenía cariño, y me la robaron. Más se perdió en la guerra y venían cantando. O eso dicen…

Pero hoy, hoy… hoy he estrenado otra. Totalmente negra. Me encanta. ¡Qué placer ha sido pasear en ella esta noche! Olores a jazmín, dama de noche, tranquilidad en las calles, silencio solo roto por el deslizarse de esta máquina. No veo la hora en que llegue la madrugada y vuelva a salir con ella a dar un maravilloso paseo.

Y bien, hecho este recorrido “biográfico” por mis bicicletas, quiero animar al personal a que hagamos un uso más frecuente de ellas. Virtudes no le faltan a su uso. En paises de Europa como Holanda, con un clima mucho menos benigno, están muy extendidas entre los ciudadanos. ¡Ánimo! Aparquemos un poco el coche y a montar en bici. No solo es más saludable, para colmo es más económico.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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