LA FRONTERA

Habita en mi antebrazo derecho desde hace ya algunos años. Pero fue creciendo en mi interior desde hace algunos más. Quise no creer en su necesidad, pero tanto fue el dolor que provocaron quienes de forma violenta querían crearla, como traspasarla sin permiso, que fui yo quien un día en el que el corazón y la razón se aliaron, decidió trazar mi límite particular.La Frontera

Un mal día, me cansé de noticieros y primeras páginas abiertas con más noticias acerca de niños masacrados, soldados reventados por el mero hecho de creer en una nación como la española, en unos derechos conquistados a golpe de votos, de diálogo, de historia…

Decidí tatuar en mi antebrazo derecho las palabras “La Frontera”, y decir a determinados cabrones que si seguían por el camino de la violencia, yo mismo me ofrecía a cortar sus huevos, si es que los tenían. Lo sé, era una fantasmada…

Hoy, de forma más sibilina son otros los que quieren sus particulares fronteras. Hay un filósofo vasco que dijo en su día algo así como que ningún tahúr se retira de la mesa cuando va ganando.

Hoy, cuando determinados roedores quieren abandonar nuestro barco común, solo deseo que si algún día se arrepienten, recuerden la traición que a nuestra historia y sentir común están asestando.

Por mí que se larguen -aunque habría mucha tela que cortar-. Al menos, no habrán puesto cadáveres y dolor sobre la mesa, tan solo la sensación de que siendo tahúres, se retiraron de la mesa cuando iban ganando, y abandonaron la nave los primeros. Como determinados roedores…

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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