LA CANCELA, LA VERJA, LA FRONTERA

Cada vez que giro una llave en concreto, la de una de las rejas que da acceso a la casa de mi familia, no puedo evitar acordarme de mi madre. La casa fue allanada. Robaron. Sobre todo a mi madre. Objetos que ella quería no solo porque fueran suyos, sino porque habían en gran parte pertenecido a su madre. Si hubiesen sido solo los objetos… a tomar por culo y ni aún así. Robaron, pisotearon, maltrataron la intimidad de mi madre. Y eso no se hace. Es crimen de lesa majestad.

Cerradura

Quienes me conocen, saben que me importan un carajo los bienes materiales. Pero NADIE, NADIE, NADIE, tiene derecho a invadir nuestra intimidad, forzarla, pisotearla…

Con nuestras fronteras, sucede otro tanto de lo mismo. Señores, si vienen ustedes a nuestra casa no la allanen, no la fuercen. Si podemos les ayudaremos, pero no violen nuestros derechos. Pidan las cosas por favor, siéntanse como en casa, siempre y cuando tengan en cuenta que de momento es la nuestra. En caso contrario, que su único dios, o sus múltiples divinidades les cojan confesados.

Un saludo.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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