HOPPER A LA ESPAÑOLA

 LA MUJER SIN PIANO

Citando a Goethe, el pintor norteamericano Edward Hopper (Nyack, Nueva York 1882-Nueva York 1967) dijo en una ocasión: “El propósito y la finalidad de toda actividad literaria consiste en reproducir el mundo que me rodea como si fuera el reflejo de mi mundo interior. Todo está revestido, relacionado, moldeado y construido de una forma personal y original. Para mí esta definición es aplicable a la pintura.”

Cartel de LA MUJER SIN PIANO

Aunque parezca lo contrario, no soy un afamado crítico de arte sino alguien que intenta ser crítico cinematográfico. Y es que en cuanto salí de ver este film se me vino a la cabeza la estrecha relación que hay entre la pintura y el cine, el cual nacido a fines del XIX tomó la estética de las artes que le precedieron, como la propia pintura o el teatro, pero llevándola a su terreno. Rara vez la atmósfera de una película no se ha imbuido de cierto sabor pictórico. Así hay evidentes “simbiosis artísticas” a lo largo del tiempo: Hitchcock-Dalí (Recuerda, 1945), Rohmer-Corot (La inglesa y el duque, 2001), Bertolucci-Bacon (El último tango en París, 1972), Dreyer-Hammershoi (Gertrud, 1964) o Saura-Goya (Goya en Burdeos, 1999), por poner sólo unos cuantos ejemplos.

Dejemos de lado los pinceles y los lienzos y centrémonos en el celuloide. La obra que nos ocupa es un claro ejemplo del plural y versátil cine español actual, que tiene como todas las cinematografías films de calidad, títulos comerciales, horrendas propuestas… Como siempre nos tiramos piedras sobre nuestro tejado, ya que la visión que hay de nuestro cine fuera de la piel de toro es muy buena. Otra cosa sería hablar de una industria o del tema subvenciones, pero esa es otra historia. El talentoso director Javier Rebollo (Madrid, 1969), que firma su segundo largometraje, es otro eslabón más de la cadena de autores con un estilo muy particular (Víctor Erice, Felipe Vega, José Luis Guerín o Jaime Rosales), donde se da una importancia brutal a la imagen en sí misma. Los silencios son tan fundamentales como los diálogos, escritos de manera milimétrica y con una economía de medios y una austeridad propia de un ama de casa de posguerra; por otro lado las miradas son fiel reflejo de los pensamientos íntimos de los personajes.

Sugerir antes que mostrar. El film noir de los 40/50 y el de terror de serie B con el tándem Jacques Tourneur/Val Lewton a la cabeza son buenas muestras. Aquí lo importante se sugiere; el personaje de Rosa es un ama de casa más en el Madrid del nuevo siglo. Casada con un taxista, vemos sus quehaceres cotidianos (hace la comida, limpia la casa, trabaja aportando su granito de arena a la economía doméstica…). Insatisfecha con su vida marital que ha entrado en la rutina desde hace tiempo, una noche y sin previo aviso hace la maleta y decide escapar, no sabe dónde. Cambia de aspecto con una peluca y sale en dirección a la terminal de autobuses. La iluminación es realista, marcada y distanciada, algo que contribuye a comprender mejor el estado psicológico de los personajes.

En la habitación de un hotel

Los sonidos del silencio durante la noche se magnifican, como el taconeo de Rosa en el asfalto, su respiración, los ruidos de los bares y salas de fiesta… La gran ciudad transmite una sensación de frialdad, que fabrica autómatas incapaces de tener relación unos con otros. Rosa es la representación de la mujer con un sentimiento de opresión y alienación en el mundo donde vive, sin un futuro y una ilusión que llevarse a la boca, con un hijo alejado de ella y un matrimonio abocado a la costumbre, al aburrimiento. Tiene muchos momentos de ensimismamiento, que no tienen por qué ser melancólicos o tristes. Simplemente ha interrumpido un quehacer y entra en estado de pausa. Como si el tiempo se congelara.

Todo esto está tanto en Hopper como en el film: a pesar de que los temas del pintor estén íntimamente relacionados con la sociedad norteamericana de entreguerras, se pueden extrapolar a cualquier sociedad occidental de nuestro tiempo; ambos vértices del triángulo hablan de lo mismo: el ser humano que sufre de soledad en una ciudad impersonal y frustrante, una soledad que se siente incluso estando acompañado. Afortunadamente en el último vértice de ese metafórico triángulo hay una luz entre tanta tiniebla. Es la relación entre Rosa y el polaco Radek. Es una relación muy especial, de dos seres que se encuentran solos pero quieren dejar de estarlo. Se acompañan durante esa extraña noche e incluso Rosa se siente tan cómoda que es capaz de cambiar de vida radicalmente por él. En sus escasas conversaciones aparecen los únicos resquicios de humor que se permite el autor. Son personajes coherentes, dignos. Quieren arreglar sus vidas. Radek repara aparatos que se estropean. “La sociedad occidental los tira enteros a la basura pero yo los arreglo”, llega a decir; esto simboliza perfectamente sus roles.

By night (1)

Poco más que decir. Valorar las imágenes sugerentes que se desprenden de la película, ese escaso pero efectivo tema musical que acompaña momentos clave así como las interpretaciones tanto de Jan Budar como en especial de Carmen Machi, que después de intercalar papeles cómicos con otros algo más dramáticos en su carrera tanto en TV como en cine ha asumido un fuerte riesgo y se ha reinventado a sí misma con una Rosa magistral en su contención y rara comicidad. Lo que parece sencillo es siempre lo más difícil. Javier Rebollo hace un film moderno, arriesgado, poco convencional y menos comercial, pero da en la tecla. Desgraciadamente seguirá siendo minoritario. Para disfrutarlo no hacen falta gafas 3-D; es auténtico, sin artificios ni zarandajas.

Me acaba de venir un fogonazo final. After hours ( Martin Scorsese,1985) + Trankimazin = La mujer sin piano.

P.D. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

PELÍCULAS RELACIONADAS:                                                    CUADROS DE HOPPER:

NUBES PASAJERAS (1996)                                                                 AUTÓMATA

 LEJOS DEL CIELO (2002                                                                   HABITACIÓN DE  HOTEL

LLUEVE SOBRE MI CORAZÓN (1969)                                            HALCONES DE LA NOCHE

BAGDAD CAFÉ (1987)                                                                         VERANO EN LA CIUDAD

EL ECLIPSE (1962)                                                                 CASA JUNTO A LAS VÍAS DEL TREN  

LAS HORAS (2002)                                                                                                                                                                 

DINERO CAÍDO DEL CIELO (1981)

 LA ÚLTIMA PELÍCULA (1971)

 MALAS TIERRAS (1973)

 SÓLO EL CIELO LO SABE (1955)

     

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

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