¡HOLA! ¿HAY ALGUIEN AHÍ FUERA?

Sigo pensando que la COMUNICACIÓN es la base de la convivencia. No siempre es fácil. Lo sé. Muchas veces es un camino en el que hay que dar marcha atrás, reconocer errores, bajarse de determinados burros en los que nos montamos. Rebajar o eliminar nuestra soberbia, nuestro maldito orgullo. Reconocer que el otro también puede estar en posesión de alguna parcela de ese territorio que es la razón.

El tránsito por este mundo tantas veces cruel, estúpido, irracional, egoísta podría verse suavizado si comprendiéramos que aquí cabemos todos -o como cantaría Victor Manuel, “no cabe ni Dios”-.

aislamientoTuve, en mi paso por el Instituto, dos profesores de Etica y moral. A ninguno de los dos los olvido. Uno de ellos, también me descubrió la Filosofía, me hizo comprender que hay que mejorar este mundo en la medida de nuestras posibilidades. Apuntar alto. Aspirar a cambiar lo que estamos haciendo mal. El otro, sin querer eliminar ese objetivo, me plantó en el suelo los pies alados que me había ofrecido el primero. Me hizo comprender que lo más práctico es tratar de cambiar aquello más tangible para nosotros. ¿De qué serviría querer mejorar el mundo mundial si al llegar a casa nos comportamos de forma mezquina? Se trataría, interpreté, de intentar crear un efecto parecido al del impacto de una piedra en un estanque. Una sucesión de pequeñas ondas que transmitirían unas a otras un efecto contagioso, positivo, imposible -si lo practicáramos a gran escala- de frenar.

¿Cuántas veces estamos rodeados de gente pero incomunicados? ¿Cuántos malos entendidos, recelos, sinsabores, cabreos, rencores… evitaríamos?

Comuniquemos. Creo que es el único camino. ¿Hay alguien ahí fuera?

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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  1. Por Marta

  2. José Manuel Lasanta Besada Por José Manuel Lasanta Besada

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