HE CRUZADO OCÉANOS DE TIEMPO PARA ENCONTRAROS (I)

AMITYVILLE

GatoY lo he logrado. Os he encontrado a todos, después de vagar de aquí para allá a lo largo de la historia embutido en cuerpo de gato. Me explico. Según el pueblo de Osiris e Isis, las siete vidas que tiene el gato (en contra de lo que se piensa), suponen seis reencarnaciones en gatos varios para luego en la séptima hacerlo en ser humano. Primero paseé por el Alto Nilo junto a mi dueño Sinuhé el egipcio y sus famosas trepanaciones (época de endiosamiento, estábamos bien vistos y nadie osaba tocarme un pelo); luego escapé milagrosamente de la colosal Roma en una barcaza cuando el cruel Nerón la incendió (ya me olía la tostá);  disfruté más tarde de cómo comenzaba la construcción de la Mezquita de Córdoba durante el esplendor de ese vergel de sabiduría, poesía y grandeza que fue Al-Ándalus;  fui unos siglos después quemado en la hoguera en la larga y oscura Edad Media, debido a la mezcla de intolerancia, y por qué no decirlo, del color por entonces de mi pelaje (negro azabache); posé (por una mísera lata de sardinas en conserva, había hambre) ante un por entonces desconocido cartelista de primeros del XX, para luego hacerme famoso en el Chat Noir; y finalmente gocé de los favores de multitud de hermosas y sugerentes felinas en la comuna gatuna que organizamos en un pueblecito justo al lado de Woodstock, mientras los de dos patas, ¡toc, toc, esos humanos están majaretas!, no dejaban de vociferar y meter ruido con extraños artilugios durante tres días a finales de los 60. Poco tiempo después mi última reencarnación fue en cuerpecito de frágil bebé-incubadora el mismo año que Brando acariciaba a un otrora congénere mío en la primera e inolvidable secuencia de El padrino (1972).
Ahora que han pasado unos lustros quisiera dedicaros este doble artículo a todos  y todas (romperé por una vez mi promesa hecha a Arturo Pérez-Reverte en relación a Bibiana Aído y sus miembros y miembras), en nombre de la amistad más sincera que pueda ofreceros. A ti, José Manuel, te encontré una tarde en un bar de barrio de un pueblecito de colonización de la provincia de Cádiz, donde habito, hace no mucho. Ahora que estás atravesando un mal momento es cuando más cerca me siento de ti. Con todos los problemas que tienes, vas y te pones cada mañana el mundo por montera, antes de que un desconocido cualquiera encienda el sol para que podamos vivir. Te admiro. Eres un tipo que merece muy mucho la pena.
 
Una tarde de septiembre os encontré en una conocida pastelería de esta ciudad que nos acoge, Mª Carmen y Juan, y desde entonces no he podido desprenderme de vosotros por mucho que lo he intentado. Con vuestros hijos Mª Carmen y Juan Antonio, sois de l@s tip@s que se enquistan. Of course, lady in fifty, hablo completamente…en broma. Sois mi imán y yo el hierro que os atrae hacia mí. Hay tantas cosas de las que hemos disfrutado y sufrido juntos… ¡y las que nos quedan, pardiez! A través de estos últimos os conocí a vosotros, Ana, José Luis, José Mari, Ángela y María; con nuestras diferencias de carácter y algunos dimes y diretes hemos mantenido una amistad en base a lugares comunes. Hacemos piña en nuestra anarquía andariega, además de muchas otras cosas.
 

C, contigo seré escueto a la vez que picueto. ¡Picuet, picuet! Como Rocío Jurado, para mí eres ¡LA MÁS GRANDE!, aunque seas pequeñita y peso pluma. Tú las mentiras las conviertes en verdad, brujilla chiclanera. El eje Berlín-Guadalcacín, a pesar de estar ya en desuso, sigue más vigente que nunca. Pura contradicción, como nosotros. Bajo una luz rojiza y tenue bailemos un lento y sugerente tango. Por ejemplo nuestro favorito: Por una cabeza, de Gardel. Ich liebe dich so viel…

Lola, eres alguien importante para mí. La coherencia, educación, inteligencia, cercanía y saber estar en cada momento hecha persona, a pesar de tu enfermedad; todo eso hace que seas una heroína (en ambos sentidos, también una droga) de las óperas que tanto disfrutamos juntos. Pero con ambigú y finales felices, please. Antonio, eres punto y aparte aunque aquí te encuentres punto y seguido. La amistad más duradera. Desde segundo de párvulos nos conocemos. En algunas etapas más cercanos y otras más alejados, pero siempre has estado ahí. En los momentos buenos y en los que no lo fueron tanto. Somos en muchos aspectos el aceite y el agua, Tom y Jerry, Epi y Blas, Los Pecos, pero eso precisamente ha hecho que formemos una pareja de amigos inseparable, indestructible. Pase lo que pase y caiga quien caiga.

 Ahora quiero recordar a dos amigas frikis, dicho con todo el cariño de mundo. Sabéis que esa palabra para mí es positiva, yo mismo soy el Gran Friki, y de ello me enorgullezco. Elena, eres una friki del piano que has convertido tu pasión en profesión, con todos esos años de estudios, ensayos y conciertos, y reinventándote a cada paso de pedal. Nos vemos de higos a brevas, pero sigo disfrutando mucho contigo a pesar de todo. ¿Con qué era yo una de las personas más inteligentes que habías conocido, y eso que no conocías a mucha gente? Ya te daré yo unos azotes… Y anda que tú, Beli, con tu frikismo made in Star Wars; eres una galaxia muy muy cercana, recién casada (Semi y Beli, parecéis el nombre de una serie manga japonesa de los 70) y risueña a tope. Recuerdos de Úbeda, de cineforúms en dueto, escasos pero buenos momentos. Sois de trato muy fácil y encantadoras, con esos sonrosados cachetes que os hacen parecer a las hermanas ficticias de Heidi…

            Con asignaturas pendientes de aprobar (y probar) y otras de las que hemos gozado, Anita Navarro, me río mucho contigo y tenemos una química que lo hace todo sumamente sencillo. A pesar de que no nos veamos tanto como me gustaría siempre hay proyectos por realizar (y proyecciones por confirmar). Rodrigo, hace tiempo que nuestras sendas, por mor del destino, ya no caminan una al lado de la otra, pero te tengo un cariño especial. Fuiste mi primer amigo de verdad en la vida y eso no te lo quita nadie. Me alegro mucho de tu actual situación personal, te la mereces. Nunca digas nunca jamás. Flash Gordon y la galleta de la discordia siempre habitarán en nuestros corazones.

Mer y Santi, hemos vivido momentos hermosos junto a otros protagonistas de este relato. Me habéis ayudado a ser mejor ser humano de lo que era hace unos años, con vuestra experiencia, vuestros consejos y sobre todo con vuestra complicidad. Me caéis muy bien y espero conservaros mucho mucho tiempo. Enrique y Platón, a pesar de no conocerse, son como hermanos de sangre. ¡Living la vida gatuna!

Ha habido, hay y seguro que habrá otras personas importantes. Seguro que me dejo a algunas. No voy a nombraros a tod@s, ya que sería eterno, mas ell@s saben quiénes son.

Para acabar con este repaso, entre sentimental y cómplice, tengo que nombrar a dos personas que ya no están a mi lado, pero por diferentes razones. A la primera la vamos a llamar X, un amigo íntimo de toda la vida. ¡Contigo he tenido experiencias de todos los colores! La canción de Serrat que acompaña estas letras es posible que defina muy bien nuestra amistad. Te fuiste a otro lugar a cambiar de vida, y antes de eso me clavaste un puñal por la espalda, provocándome una enorme decepción. Me encantaría que, estés donde estés, tuviéramos una charla para aclarar todo. Ni tú ni yo nos merecemos este triste final. No creo que leas este blog nunca, pero si lo haces que sepas que perdono lo que hiciste y dijiste, aunque no lo olvidaré jamás de los jamases. Echo de menos al amigo que fuiste. Que el árbol no te impida ver el bosque.

            De la segunda persona, comentar que te mereces con todos los honores y laureles decir tu nombre: Salvador Garrido Melgar. “Te fuiste” es un eufemismo tan enorme como el cáncer que se te llevó por delante hace ya más de dos años. Has sido y serás una de las personas que más me han marcado; a pesar de conocerte ya con veintitantos largos supusiste un antes y un después en mi vida. Elegí sabiamente (como el caballero cruzado mágico le dijo a Indy) el lugar donde hacer la prestación social sustitutoria de la antigua mili: el colegio Alfonso X el sabio hizo honor al apellido del liberador de Jerez para que el destino nos uniera. Sé con exactitud dónde te encuentras ahora; en tu versión estás en ese cielo en el que crees, para mí que un pedacito tuyo lo tengo dentro, alentándome a cada paso. Recuerdo muchos momentos en tu compañía, como aquellos que compartimos en las primeras salidas por sierras gaditanas justo antes del fin del milenio, donde nos abríamos el uno al otro, y que sin pretenderlo supusieron la primera piedra de lo que con el tiempo fue el origen del Grupo Anarco-Senderista. También sacaste de dentro al Pablo comprometido, aquel que estaba agazapado y latente, y otras mil batallas que podría contar. Hubo pocos desencuentros y alguna espinita clavada nos quedó sacar, pero me quedo simplemente con la complicidad, las risas, las bromas, las miradas; con los abrazos que nos dábamos al vernos como si fueran el primero, y con el beso que te di aquella tarde de enero sin saber que iba a ser el último. Forever Young. Hasta la próxima, compañero.

Todo esto iba a ser un preludio del tema que completaría el artículo: la amistad en el cine. Como se ha alargado sine die lo retomaremos en una segunda parte improvisada. Y no se vayan todavía, aún tengo cuerda para rato.

P.D. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

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