EL TERCER TIEMPO

Tengo un muy buen amigo que llegó a jugar en la Primera División de Rugby. Independientemente de eso, siempre me gustó su filosofía del deporte, en concreto de este. Me encantaba pensar en ese tercer tiempo. Cuando después de haberse blocado, tirado al suelo, aplastado, retorcido orejas, etc, independientemente del resultado del partido, ambos equipos olvidaban sus malos rollos y se iban a celebrar que todo era un mero divertimento, un juego, un DEPORTE. Y así, -reconozco que soy cervecero- pinta va, pinta viene, esos malos rollos se quedaban entre los desgarrones infligidos al terreno de JUEGO, y en las cicatrices que el balón iba acumulando en su piel, y el auténtico espíritu deportivo se esparcía entre brindis, canciones y abrazos o apretones de manos.

Tercer tiempo

Así, sí. Así da gusto esa tantas veces malentendida rivalidad. Me decía mi amigo que el rugby era un deporte “de carniceros jugado por caballeros”. No sé si es para tanto, pero sí parece que esta en concreto es una disciplina con una filosofía digna de ser contagiada. Ojalá el fútbol, cuya temporada acaba de un momento a otro, se contagiara un poco de ese “virus”.

Mientras tanto, ¡Salud! “¡Cheers!”… ¡Vivan el buen rollo y el tercer tiempo!

Acerca del Autor

José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Deja un comentario