EL TANGO, MUCHO MÁS QUE FÚTBOL

Y SE ABRIERON LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN

(con deje argentino) Para los nostálgicos. Para los futboleros. Para los ochenteros y viejunos. Para los pibes. Para las pebetas (fin del deje).

TANGOLVERAAquel año 1982, el Mundial de España trajo bajo el brazo dos estrenos. Primero la mascota Naranjito, que fue polémica en su momento, pero vista con perspectiva resulta surrealista, graciosa y muy kitsch; después el nuevo balón de fútbol que se creó para la fase final. Un sencillo esférico en blanco y negro, pero que marcó a toda una generación de chavales que por entonces teníamos entre ocho y quince años. El tango. Para muchos queda ahí, en el mundo del balompié. Para mí sólo era un balón más con el que dar patadas en la calle. Pero esa palabra es más, mucho más. Es un baile de origen porteño de finales del XIX aparecido entre Argentina y Uruguay (hay diferentes opiniones en este tema), que supone una forma de entender la vida. Traspasa lo que es el baile en sí mismo.

El tango es importante en mi vida actual, pero en realidad lo lleva siendo mucho tiempo en mi subconsciente. Llevaba tanto queriendo aprenderlo, buscando quien me diera clases: llamadas frustradas, carteles de cursos arrancados literalmente de las paredes de la calle que se  anulaban, “sin pareja no puedes venir”… una desilusión tras otra. Y por eso de la navegación por internet di con una pareja que impartía clases aquí en Jerez. Me puse en contacto con vosotros durante el verano de 2014 por correo electrónico y me disteis buenas sensaciones. El primero de octubre me presenté con más inquietud que vergüenza en un lugar que ya conocía por celebraciones de amigos (el salón de la asociación de la barriada de San Enrique); éramos unas cuantas parejas, algunas veteranas y otras noveles. Y allí estabais, Cristina y Alberto, que cuando nos presentamos tuve la impresión en ese mismo instante de que nos conocíamos de toda la vida. Fue algo natural y fluido, como un río que va camino de la mar. C y A, no sois para nada una cadena de tiendas de ropa. Sois personas maravillosas con una vitalidad y un amor por lo que hacéis que es imposible que no transmitáis esa pasión. De trato muy sencillo y realmente divertidos, amenos en la conversación. No os conozco lo suficiente, es verdad, mas en pocas ocasiones la primera impresión que he tenido de una persona luego se ha tornado contraria.

Mi primer día fue un desastre, no por partir de cero y equivocarme cada dos por tres, es normal, sino porque la pareja que me asignaron no me transmitía nada. Necesito tener una buena conexión con mi pareja de baile para que salgan las cosas, al menos un buen rollito. Seré demasiado imbécil e idealista en ese aspecto. Curiosamente ese problema que después se vio que era recíproco fue lo que me salvó del desastre de Annual. El miércoles siguiente la chica no apareció ni lo haría nunca más, por lo que a partir de la tercera semana se creó la pareja Graci/Pablo. Con ella se hizo la luz. Una chica que ya tenía experiencia en el baile; una G de Guadiana con sus clases de tango y sus años de barbecho, pero con un ritmo musical estupendo en el cuerpo (también estupendo), y un carácter fuerte. Me gustan las mujeres con corazón guerrero, que me den caña, al menos en el baile. En la vida ya se encargan los golpes, los malos rollos o los malentendidos de darte una caña que casi nunca merecemos. Con ella hubo feeling muy rápido, como se chasquean los dedos. Pues eso, desde ese mismo momento las clases, los compañeros, la cadena C y A y la propia G iluminaron mis miércoles noche. Como si se trataran de un enorme farol-guía. Lo de la fiebre, la pasión o ilusión mezclada con ganas, y por qué no decirlo, las inseguridades varias y mi timidez lo dejamos para los sábados de milonga. Tuve claro desde el principio que allí es donde se aprendía y se cogían tablas. Siempre pongo el símil del autoescuela, donde tomas clases y apruebas, y luego en el primer año con tu coche es cuando aprendes. El Puerto, Guadalcacín, Cádiz, Sevilla…milongas de todos los colores y lugares muy diversos, algunos mejores que otros, pero en cada una procuro disfrutar a tope del baile y los amigos. Procuro ir a todas las que puedo.

Me encanta tanto bailar como observar desde la barrera. Mirar los pies, los equilibrios y el eje, los ritmos, el caminar de parejas a media luz, ya sea un tango clásico, un vals tango, una milonga o un electrotango. Intento ser como una esponja feliz de absorber todo lo que pase frente a mis ojos y mi corazón. Éste me dice al oído que va a ser una carrera de fondo, esto no hizo más que comenzar, boludo…Me queda tantísimo por aprender. Pero es el camino y no el fin lo que importa. El proceso en sí mismo, y por supuesto el camino como metáfora de la vida. Y mientras no pierda el amor por este baile tan hermoso seguiré yendo a vuestras clases, dejando atrás los problemas cotidianos una vez que la puerta se cierre a mi espalda, creándose ese microcosmos musical, humano y sensual que hacéis posible.

Ya que quería tener un detalle con vosotros y no sabía qué regalaros, se me ocurrió esto de la articulitis que me sale con cierta facilidad. La cadena de favores C y A no se merecía menos. Puede estar mejor o peor escrito, pero soy yo mismo y me reconozco en cada palabra, en cada sensación. Intento ser honesto a la hora de plasmar ideas que tienen que ver con la vida, con las pasiones. Escribo porque no sé llorar y hablar al mismo tiempo.

De la otra pasión, el cine, no he hablado hoy. Va a ser anecdótico, una excepción que confirme la regla, la escuadra y el cartabón. Sólo recordar algunas películas y momentos en donde el tango es protagonista. El sempiterno baile del ciego Al Pacino con una preciosa señorita en la archiconocida Esencia de mujer (1992), un remake de la italiana Perfume de mujer (1974), que vista hoy día está mucho más cerca de mí que la norteamericana. El gran Vittorio Gassman era el protagonista del filme de Dino Risi. A ver, otra. El último tango en París (1973) sólo tiene del baile una escenita al final que no deja de tener su gracia, pero poco más. De latir mi corazón se ha parado (2005) parece todo menos un título para una obra cinematográfica. El tango también resulta ser aquí un recurso para caracterizar al protagonista, Romain Duris. Como es una gran película de ese director que me gusta tanto, Jacques Audiard, la nombro. La asocio a mí mismo debido a la enorme devoción que siento por el cine francés y también porque el prota asiste a clases de tango.

Podría nombrar más películas pero vamos acabando. Nombrar la que es para un servidor la mejor de todas, ya que aparte de estar tratado el tango como tema central es una verdadera obra de arte: Tango (1998). Porque un artista del Renacimiento es don Carlos Saura, y me pongo de pie y me postro de hinojos ante este creador aragonés y autor de innumerables obras maestras de todo estilo, pelaje y condición, pero siempre manteniendo una coherencia, un sello personal inconfundible y sobre todo una humildad a la hora de hablar ante los medios que es digno de alabar. Saura se merece un capítulo especial y cuando sea su momento y me sienta WASP, lo haré. Ya no se trata sólo de un engrandecimiento de la música, como fueron Sevillanas (1992) y Flamenco (1995), a partir de actuaciones por separado; en ella hay un guión, con una línea argumental que utiliza el tango como vehículo para expresar las muchas emociones que el maravilloso Miguel Ángel Solá expresa con la mayor contención. El gran Vittorio Storaro a la fotografía te sorprende a cada paso. Siempre fue, y sigue siéndolo, un innovador lleno de pasión por el oficio, y se nota ¡Bravíssimo!

Para concluir, y no quiero parecer vulgar ni grosero, es siempre muy agradable para el cuerpo y el espíritu que una mujer se te arrime al son de esta música tan sensual como si fuera una gata nocturna enamorada. Es un momento de intimidad entre dos personas en un baile que es sólo para ellos, y al menos yo, siento como si se detuviera el mundo en un largo instante único e irrepetible.

ALUCINOGÉNESISLo dicho, Cristina y Alberto, me habéis abierto de par en par las puertas de la percepción. Gracias a William Blake por su poema, a Aldous Huxley por su ensayo y a The Doors por todo lo que supusieron y suponen en mi vida. Pero sobre todo GRACIAS a vosotros, C y A, porque sin necesidad de mescalina me habéis inyectado el tango en vena. Bendita adicción.

P.D. Si habéis leído esto, volvéis a ser la resistencia…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

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