EL REFLEJO EN EL ESPEJO

miradaHace unos días, al vestirme, miré mi imagen en el espejo del dormitorio y me vi reflejado por partida doble. No, no se debió a ningún efecto óptico ni etílico. Allí, a mi espalda, me miraba a mí mismo con la perspectiva que dan más de cuarenta años de vivencias, experiencias, caídas, recaídas y mil y un alzamientos desde diversos agujeros. Una foto hecha hará, ya digo, más de cuarenta años, muestra a un niño, el que fui, con la mirada de quien tiene todo por descubrir. Es una mirada serena. También la de hoy lo es, o eso creo. Pero la actual lleva impresas cientos de decepciones tras las que pugnan por mostrarse no menos ilusiones.

Hablaba antes de agujeros en los que me he precipitado. El último se ha puesto en mi camino hace unos días, pero lo siento por el gobernante de Averno, aún no ha llegado mi día. Aún me quedan batallas que librar. He vuelto a levantarme tras otra caída y prometo seguir “dando guerra” en el mejor sentido que la expresión pueda tener. El niño que me miraba desde el espejo puede tener bien claro que no lo abandonaré. Seguiré mirando cada día un poco como él me miraba mientras me vestía.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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