EL PODER DE LA PALABRA

¿Es la palabra el elemento básico sobre el que construimos nuestro pensamiento? Si es así, podemos llegar a la conclusión de  que si controlamos nuestro vocabulario podemos alcanzar el control sobre el discurrir de dicho pensamiento y por tanto, el flujo de lo positivo o negativo que pueda afectar en mayor o menor medida a nuestro estado anímico y nuestra influencia sobre el entorno.

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A veces, como en esta tarde en la que la prepotencia de determinadas empresas que todos podemos tener en mente, hacen que los niveles de mi cabreo suban por encima de lo recomendable, trato de pensar en cosas bonitas, positivas. De hecho estoy oyendo la música de los cellos inmortalizada por Bach, y ello me sugiere palabras como viento, libertad, mareas, sol, caricias… Pero que nadie se llame a engaño, el cabreo sigue ahí, aunque trato de que no solo no me dañe, sino de que me fortalezca. A pesar de los abusos, en el aire y en el discurrir de mis ideas, al final prevalecerán la compañía de mis hijos, mi pareja, mis amigos -incluido cómo no mi perro- y el mago alemán.

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Gracias a pensar en positivo mi tarde se torna agradable, pero que nadie se llame a engaño… los abusos serán colocados en sus correspondientes lugares. Mientras tanto, sigo con los acordes de Bach y los balbuceos de mi pequeño, que espero vengan llenos de palabras positivas.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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