EL OLOR DEL GASOIL POR LAS MAÑANAS

No. No voy a reivindicar las virtudes del olor del napalm por las mañanas en las selvas vietnamitas ni mucho menos. Pero… hay un olor que queda en mis manos cuando reposto gasoil –no uso guantes a propósito- que me recuerda en cierto modo la famosa secuencia de Apocalypse Now. Cada vez que unas mínimas cantidades del combustible impregnan mi piel no puedo evitar rememorar el -para mí breve- periodo pasado a bordo de la patrullera Cándido Pérez cuando cumplía el por aquel entonces obligatorio servicio militar. Teníamos como horizonte en nuestras navegaciones un Mediterráneo de hermosísimas puestas de sol, espectaculares amaneceres en salidas desde Málaga hacia el Mar de Alborán, mares en calma como platos grisáceos con acompañamiento de delfines en torno a nosotros o mar encrespada en rumbo hacia Sada, en Galicia, donde le fue entregada a la embarcación su Bandera de Combate. No voy tampoco a contar “historias de la puta mili”. Pero confieso que guardo un maravilloso recuerdo de aquel tiempo pasado en la Armada. Es cierto que se hacen buenos amigos. Alguno conservo aún. A otros les perdí el rastro.

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Hay quien dice que a muchos de nuestros jóvenes, a los “NINI” -ni estudian ni trabajan- les vendría muy bien aquel obligatorio servicio militar por aquello de ubicarlos en la realidad de un mundo falto en ideales, disciplina, valores. A veces también yo lo pienso, lo confieso. Estamos, a mi juicio, creando unas generaciones absolutamente perdidas -en varios sentidos pero especialmente en ese que nos habla de falta de rumbo, de norte-.

No sé, quizá no necesariamente daría resultado, pero a más de uno lo reubicaba en el tiempo y el espacio. No todo va a ser jijijaja. Pedir dinerito a los padres, comprarse una moto y un teléfono que suplante su supuesta inteligencia y aspirar a que el otro papá, el Estado, les acabe dando una paguita con la que financiarse los condones y los botellones.

En fin, como dirían Tip y Coll, “la próxima semana, hablaremos del Gobierno”. Mientras tanto, confieso que me gusta el olor del gasoil por las mañanas. Me recuerda mi mili. Eran buenos tiempos. Eso sin duda.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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