EL MAYOR PUENTE CON CUBIERTA SOLAR

La capital del Reino Unido acaba de inaugurar, en la estación de Blackfriars, una cubierta fotovoltaica que cuenta con 4.400 paneles solares HIT de Panasonic. Según la multinacional japonesa  la instalación, que ocupa una superficie de 6.000 metros cuadrados, generará “la mitad de la energía que la estación londinense necesita y, además, permitirá reducir la emisión de CO2 en 511 toneladas por año, lo que equivale a 89.000 viajes en coche en una ciudad donde el 22% de las emisiones de carbono proceden del transporte”.
Londres inaugura el mayor puente solar del mundo
El puente victoriano, construido en 1885, ha sido la base para esta nueva estación de Blackfriars, que ha sido renovada por el operador de la infraestructura ferroviaria de Gran Bretaña  “para atender a más pasajeros y mejorar el servicio”. El techo solar se está convirtiendo además en un nuevo icono de la ciudad, pues es visible desde varios kilómetros a lo largo del río Támesis. Según Panasonic, la instalación, que empezó a construirse en octubre de 2011, ha tenido un coste de cerca de nueve millones de euros. En el proyecto también han estado involucradas Solar Century, firma encargada de la instalación de los paneles solares, y First Capital Conect (FCC), compañía británica operadora de trenes.

Panasonic declara explícitamente que “aspira a ser una de las tres compañías líderes en el ámbito de paneles solares en el año 2016 gracias a la serie Panasonic Home Solar Power Generation System HIT, capaz de ofrecer -según sus datos- uno de los mayores ratios de eficiencia de conversión energética: un 24,7%, proveer una producción de energía un 5% mayor que los paneles solares convencionales y garantizar un alto rendimiento incluso en condiciones de clima cálido”. La multinacional japonesa asegura por otra parte que sus paneles se encuentran entre los más fiables del mercado, “con una tasa de fracaso del 0,0036%: de los 3,3 millones de paneles solares que se venden en Europa, solamente ha habido 120 casos que han requerido una revisión”.

Según Lindsay Vamplew, directora del proyecto de Blackfriars de Network Rail Thameslink, el puente victoriano fue construido en la época del vapor y ahora se le ha puesto al día con la tecnología solar del siglo XXI, “creando así una estación emblemática para la ciudad”. La empresa británica Solarcentury, encargada de la gestión de la instalación, estima que estos paneles solares de alta eficiencia colocados sobre un techo de cristal generarán una producción al año de 900 MWh de electricidad.
Además de los paneles solares, la nueva estación cuenta con otras medidas de ahorro energético que incluyen sistemas de recolección de lluvia y tubos de sol, un sistema que capta gran cantidad de luz natural del exterior y que, mediante un tubo altamente reflectante, la transporta hasta el lugar deseado.

Este puente formará parte del paisaje urbano de la ciudad y demostrará a la gente que la energía solar es un paso vital hacia el futuro de las energías limpias. Con todas estas medidas energéticas, la Network Rail Thameslink busca reducir las emisiones de CO2 en un 25 por ciento por pasajero y kilómetro para 2020.

Hasta ahora, los dos grandes proyectos referentes en cuanto a energía solar son la pasarela Kurilpa en Brisbane (Australia) y el «túnel del sol» de Amberes. En el primer caso, los australianos pueden presumir de tener uno de los puentes solares más sofisticados del planeta. El Kurilpa es una pasarela para peatones y ciclistas que cruza el río Brisbane (en Queensland) y que utiliza la energía del sol para abastecer el 75 por ciento de su sistema de iluminación LED. El puente, de 470 metros de longitud, cuenta con 84 paneles fotovoltaicos repartidos a lo largo de su estructura que generan una producción diaria de electricidad de 100 kWh y una media anual de 38 megavatios hora (MWh). En el caso de que sobre energía, el excedente se almacena en unos acumuladores para después transferirse a la red principal.
Según el Ministerio de Obras Públicas australiano «el funcionamiento de este sistema evitará alrededor de 37,9 toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año».

En Bélgica, 18.000 paneles fotovoltaicos cubren el techo del túnel ferroviario de Amberes de 3,6 kilómetros de longitud que conecta la ciudad con Amsterdam y cuyos trenes utilizan esta energía limpia en una pequeña parte de su recorrido. En total, las placas solares cubren una superficie de 50.000 metros cuadrados y producen 3.300 MWh, una cantidad suficiente de electricidad para abastecer el consumo medio de unas 1.000 familias en un año. La energía generada se utiliza tanto para mover los motores como para alimentar las infraestructuras ferroviarias o el alumbrado y los paneles de señalización.

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