EL FINAL DEL RÍO

Escribo esto hoy, con una idea que no puedo hacer desaparecer de mi mente. Vivir es luchar, a favor de la corriente y muchas veces contra ésta. Salvar obstáculos es una de las condiciones naturales que nos impuso la vida al nacer. Luchar contra depredadores y la corriente en una continua merma de fuerzas y con cada vez menos energía, para acabar llegando a un punto donde dejaremos caer la toalla pasando el testigo a una nueva generación.

A medida que nuestro recorrido por el río avanza vamos acumulando experiencias y se supone que sabiduría, aunque ésta no siempre la mostremos. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu’es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos”.

río

Así lo expresó Jorge Manrique y no pudo ser más certero en su apreciación. Vivimos como se suele decir, cuatro días, y dos o más de ellos los pasamos -perdón por la expresión- cabreados con media humanidad. ¡Qué fácil sería todo para todos si no nos empeñáramos en mirar sólo nuestros ombligos y comprendiéramos que en esta nave que surca el Universo y en la que nos ha tocado ir, tenemos cabida todos! Menos “los malos” como los llamaría mi pequeño.

Últimamente salgo a pasear temprano por las mañanas con mi perro y es un placer encontrase con gente que también caminando, corriendo, paseando a sus bichitos, se da los buenos días y te hace agradables los días. Lo malo es que eso sucede cuando la vida te trata con amabilidad, y corren malos tiempos para la lírica. Están cayendo chuzos de punta para mucha gente. Es por ello, insisto, que deberíamos mirar todos más allá de nuestros egoístas horizontes y arrimar un poco el hombro para que el río por el que transitamos sea más habitable -en todos los sentidos-.

De este mundo no nos llevamos nada. ¿Por qué no aparcamos entonces el mal rollo imperante, el egoísmo exacerbado, la ausencia de solidaridad, la agresividad, la mala educación? Tratemos de levantarnos con un buenos días y de acostarnos con un buenas noches y sendas sonrisas. Que el nacimiento de nuestros ríos y su finales sean plácidos.

Mañana volveré a pasear si puedo, y trataré de desear buenos días a mis vecinos.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por Marta

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  2. José Manuel Lasanta Besada Por José Manuel Lasanta Besada

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