EL AUTOR COGE VACAS

MUUUÚ!

No me he convertido en rumiante ni hago de toro de Guisando en el próximo carnaval. Lo que voy a convertirme es a partir de hoy en un obrero de la palabra en período de asueto, como corresponde a estas fechas. Necesito desconectar en esto de la escritura un par de meses, para volver con fuerza y resurgir cual ave Fénix allá por octubre. Il risorgimento no como unificación de una nación, sino como la comunión e interacción entre mi persona, el pequeño escritor, y vosotros, los grandes lectores. Como decía Tancredi a su tío Fabrizio en la magnífica El gatopardo de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa, “si queremos que todo siga como está necesitamos que todo cambie“.

Y como guinda final del curso articulista se me ha ocurrido una idea peregrina. Que es lo que les ocurriría y acontecería a determinados personajes partir de los finales de sus emotivas, tristes y vividas historias. Adónde van ellos y sus circunstancias. Adónde les lleva el destino. Donde encuentran la verdad.

Elucubremos pues. Tengo una camiseta negra de Dibunaif donde en plan caricatura se ve a Ethan Edwards, personaje interpretado por John Wayne en Centauros del desierto (1956), en el umbral de una puerta, como un recortable de nuestra infancia que se ha quedado sin niño y sin tijera que llevarse al papel. Errante, meditabundo y destinado a vagar en solitario, reanudará su viaje a lomos de un buen caballo, sin esperar nada de la vida y tras haber cumplido la misión que se le ha presentado. Nunca encontrará reposo en hogar cálido con una mujer que lo ame simplemente por cómo es. Para él todo eso ha quedado atrás, como el polvo que deja los cascos de su caballo.

Después de la disputa de unos enamorados en un taxi que no acaban de ponerse de acuerdo acerca de lo que es el amor, Holly Golightly deja al gato Cat libre y lo abandona bajo una tormenta. Poco después se arrepiente y se pone a buscarlo en un sucio callejón neoyorquino, a grito pelado y con el alma encogida. Paul Varjak, hace lo mismo y Cat, maullando, dolido en su orgullo y calado hasta los huesos, aparece entre los cubos de basura. Ella lo acoge en su seno, su amante se acerca y el gato, entre los dos, presencia como el beso reconciliador y cálido desafía la lluvia persistente que empapa a los tres seres desamparados. Desayuno con diamantes (1961) supuso un hito en la carrera de George Peppard y una confirmación para Audrey Hepburn. A partir de aquí, puede que esos vagabundos de los que habló Henry Mancini en Moonriver cambien de actitud durante unos meses. Pero volverán a enfrentarse por puntos de vista opuestos y auguro que se separarán. Ella es una chica de pueblo, con un pasado, que le viene grande la gran ciudad. Él se cansará y acabará en otras camas, en otros brazos.

En el archiconocido y celebérrimo final de Casablanca (1942), Rick Blaine deja que su verdadero amor, Ilsa Lund, se vaya en avión con Victor Laszlo, como queriendo reivindicar que el destino es más fuerte que los propios deseos personales. Yo me niego en redondo a seguir por ahí. Quisiera que, acabada la contienda bélica, Rick cerrara el café homónimo para ir en busca de ella, una mujer fuerte y frágil a la vez que sigue enamorada de él. ¿La encontraría sin móviles y sin ordenadores? Estoy seguro de que sí. El mundo pudo funcionar y sobrevivir sin ellos hasta hace pocas décadas, así que la respuesta está in the air…Laszlo no sería rival para una pareja de enamorados en unas circunstancias tan adversas.

Hoy es el ochenta cumpleaños de mi padre. Desde aquí lo felicito. Está algo torpe pero sigue ahí. Lo celebraremos al mediodía junto con la familia cercana en torno a una buena mesa.

Hablando de mesas y lugares para compartir, hay una leyenda urbana que dice que Jim Morrison, Elvis Presley y JFK están viviendo en pecado y compartiendo cama con Marilyn Monroe en un bungalow de Matalascañas. ¿Sabéis dónde vamos a encontrarnos este veranito Ethan, Holly, el propio Cat, Rick, Ilsa, Victor, mi tocayo Paul y un servidor? En el conocido chiringuito de Cortadura, tomando unas cañas fresquitas y unos mojitos excelsos, brindando todos por el séptimo arte. ¡Viva el cine!

P.D. Si habéis leído esto durante todo el curso, tenéis convalidada media carrera de Humanidades, aparte de ser una resistencia activa y dura como el acero. Lo importante es que vuestro corazón es cálido y cercano.

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

Comentarios

  1. Por Ana Isabel

Deja un comentario