EL AÑO QUE VIVIMOS AMOROSAMENTE

SEGUNDA CARTA ABIERTA A LA MUJER DE MI VIDA

Querida Nuria,

Ni tú eres como la larguirucha y caballuna Sigourney Weaver ni por asomo yo me parezco al más que interesante Mel Gibson en todos los sentidos de la palabra. Quizá en el blanco de los ojos, poco más. De periodista guapo tengo poco (menos de lo primero que de lo segundo), y tus viajes alrededor del mundo como diplomática se limitan a los emocionantes sueños de los que disfrutas. Todo esto viene a colación por el título del artículo, que juega un poco con la maravillosa película El año que vivimos peligrosamente (1982), del gran Peter Weir, y también con el año y poco que ya llevamos juntos.

Esta va a ser una sui géneris felicitación de cumpleaños que no pretende ser cursi ni manida, ni tampoco de lágrima fácil. Quiero solamente darte las gracias por todo lo que me das, todo lo que me aceptas y todo lo que me inspiras. Porque me inspiras cada vez que me miras, cada vez que te sonríes o cada vez que llegas a casa y te estoy esperando para comer. Incluso creo que escribo mejor desde que estoy contigo.

Tu sonrisa hace rejuvenecer a mi espíritu aventurero.

A la vez que digo todo lo dicho, me siento un individuo que tiene una marcada personalidad, pero que está dispuesto a aprender nuevas formas de hacer las cosas si tu me demuestras que están mejor hechas, sin que eso signifique un menoscabo a mi ego, que por cierto me jacto de que es bastante pequeñito. Al menos hago intentos de lograr su reducción, como algunas recetas modernas en la cocina. El mero hecho de compartir un sentimiento, una casa y un proyecto de vida supone adquirir una responsabilidad, un dejar de lado egoísmos y una madurez que estamos llevando bastante bien, dadas las circunstancias personales de cada uno de nosotros, tan poco acostumbrados a convivir en pareja.

He venido para quedarme en tu vida, cariño, para habitar tu corazón todo el tiempo que el mío quiera seguir latiendo. Mucha gente desde fuera me dice que me ve más feliz, más dichoso y con una mirada más brillante, como el arroz SOS. No sé si será verdad. Solo sé que te estoy haciendo feliz porque me lo dices y porque me lo demuestras con tus hechos y acciones. Porque esa es la verdadera naturaleza del amor, los hechos, y no las meras y a veces fútiles palabras.

Tus ojos me hacen pensar que las miradas no matan, dan vida.

Este es un artículo en el que el cine casi brilla por su ausencia. Tú eres mi particular movie star, la que refulge con esa sonrisa mañanera al despertar (siempre que no estés de mala leche por haber dormido poco), y la que disfruta conmigo de todas las cosas bonitas que tiene la vida. Pasamos y vamos a seguir pasando malos momentos, pero con la seguridad de que lo que nos une es mucho más fuerte que lo que nos separa. Luchemos por nosotros y los nuestros, por las pequeñas cosas que nos hagan grandes y libres de pensamiento, que nos hagan crecer cada día para ser mejores personas.

Nuria, cara mia, quiero continuar bailando tango contigo. Deseo volver a nuestra playa lo antes posible para dar esos largos paseos bajo el sol camino de Trafalgar. Me gusta llevarte a tomar alguna tapa a algún bar que te sorprenda. Y sería para mí un placer que la Quemá, los teatros romanos, las cinematecas, los ballets con cena incluida o las diferentes salas de concierto siguieran contando con nuestra presencia para que la cultura nos haga creer en utopías. Una de esas UTOPÍAS tuvimos la fortuna de visitarla cuando su estrella se estremecía, pero su estela brillará forever en el firmamento de nuestra Andalucía. Por supuesto, los viajes en pos de la aventura y el conocimiento son y serán una guinda fabulosa al suculento y delicioso pastel que he dibujado en líneas anteriores.

Tus manos me acarician siempre como si fuese la primera vez.

Este año y pico ha sido precioso y lleno de amor entre los dos, aún lo siento como si la semana de pasión de 2016 hubiera sido ayer. La ternura, el respeto, el sentido del humor, la comunicación o la complicidad han sido los motores que han movido nuestra corta pero intensa relación, con el compromiso como amalgama que sirviera para unir todo lo positivo que estamos construyendo juntos.

Tu cuerpo me otorga el calor que el mío necesita.

Muchas muchas muchas congratuleichons, amor mío. Eres la amiga, la compañera, la amante y la esposa sin papeles que buscaba en todos los libros que leí, en todas las películas que visioné y en todas las canciones que escuché…eres la mujer de mil vidas y de un millón de atardeceres.

Y tu alma cura el corazón del caminante cansado.

Solamente pedirte disculpas por haberte separado un poco del baile latino y de tus amigos y compañeros. Es una asignatura pendiente que alguna vez tendré que aprobar. ¿Cómo? Pues aprendiendo a bailar.

Lo dicho. Eres un antes y un después en mi vida. Nunca volveré a ser el mismo después de ese veintitrés de marzo de 2016. Unforgettable. Te quiere, te ama, te adora,

P

P.D. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

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