EL ALMA QUEBRADA POR EL VIENTO

Esta tarde, paseando con Héctor he encontrado un árbol quebrado por la mitad. Crecía su tronco dividido en dos hasta que el viento y el peso de cientos de miles de gotas de torrenciales lluvias  decidieron Árbol quebrado IIque su periplo junto a nuestras vidas había de ser cambiado.

No serán ya iguales nuestras mañanas, nuestras tardes y noches sin parte de sus ramas, sin su sombra, sin la falsa pimienta esparcida por el césped regado al amanecer.

Lo sé, pasaremos a su lado como si nada hubiese cambiado, pero el recuerdo de esa mitad arrancada por los elementos nos hará -a mí y supongo que al niño que hoy caminaba junto a mí- pensar que una parte de nosotros se va, y que otra, la que nos une más fuertemente a las raíces, se prolonga en el tiempo. No nos daremos cuenta, pero un poco de ese oxígeno que tomamos a cada instante se habrá escapado. Quizá no lo recuperemos. Tal vez sí.

Cuando pase de nuevo junto a ese tronco y vea la cicatriz de su corteza allí donde el peso de los días dejó el vacío, esperaré como en esta noche, que alguien plante en el hueco que hoy dejaron la lluvia y el viento una nueva esperanza, nuevos días, nuevos retos que desafíen el rigor del paso del tiempo.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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