¿CÓMO LO DIRÍA YO?

Que conste que he puesto en el ambiente a Chet Baker cantando My funny Valentine con la intención de que mi rabia, ira, y en cierto modo “impotencia” se aplacasen. Pero, no sé si puedo. Verán, o vereis, después de más de dos años me permitís que os tutee, estoy viendo cosas todos los días -informativos aparte, porque ya eso sí que me desborda- que me cabrean de una forma desmesurada por más que me tengo por un tipo paciente. Insisto una vez más, no voy a parapetarme tras ningún crucifijo ni gritar algo así como “¡ARREPENTÍOS!”. Aquí quien más y quien menos la caga. Yo el primero. Mi primer apellido -Lasanta- no hace mención a ninguna de mis cualidades. Soy humano y mortal y por tanto, me siento en el inodoro casi todos los días.

Al grano, José.

Lo de hoy ha vuelto a revolverme las tripas. Sitúense… Bar. De unos amigos. Niña de unos seis años rompiendo las plantas de mis amigos. Padres, madres, tutores, ¿responsables? de la criaturita, como si tal cosa. “Jiji-jaja. Qué poca verguenza la de los políticos, los maestros, la policía…”. Todo lo anterior es cosecha mía, conste.

Mala educación

Otra: coches aparcados como les sale a los conductores de… o a las conductoras del… Bloqueando todo tipo de salidas, ¡INCLUÍDAS LAS DE EMERGENCIA DE UN MASIVO CENTRO ESCOLAR! ¡Señoras, señores, acudamos antes si es posible o vayamos a pié, o aparquemos en lugares más sensatos!

Otra, también ubicada en el bar de un amigo. Servilletas por todo el suelo, ¡Pañales debajo de las mesas! Clientes hablando a gritos. Supuestos universitarios pregonando a gritos a cuántas se han beneficiado… Por mí como si se opera usted, mequetrefe. No necesito ni sus gritos ni sus supuestas azañas ni escarceos sexuales. No es que me escandalice, cuidado, es que me importan un bledo y creo que eso debería formar parte de su intimidad y no de la del resto de los mortales.

¿Y qué puedo decir de las ordas de Aníbal cada fin de semana en esos engendros urbanos que son los “botellódromos”? (Vaya nombrecito han puesto a esos malditos espacios).

Y… ¿Cómo lo diría yo? Que entran ganas, insisto una vez más de encarnarse en Taxi driver De Niro. Pero… no ha lugar. Habrá que seguir confiando en que cambiaremos, y en que en el seno de las familias y con la impagable labor de los profesores y profesoras, algún día esta sociedad tan maleducada que entre todos construimos, mejorará.

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José Manuel Lasanta Besada
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Comentarios

  1. Por Marta

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