CICATRICES SOBRE EL BARNIZ

Las primeras cicatrices sobre su suave y barnizada piel de pino las produjeron dos o tres brindis en los que se deseaba larga vida al proyecto que acababa de nacer. Las últimas fueron causadas por otros en los que nos convocábamos a un reencuentro lo más cercano posible en el tiempo, allí mismo, en el lugar en el que nos habíamos conocido y en el que poco a poco habíamos forjado una amistad firme y duradera.

Brindis

Entre ambas habían pasado once años en los que golpes más o menos joviales sobre la superficie de la barra, habían ido configurando todo un mapa de historias y relaciones trabadas en torno a licores y conversaciones acerca de lo divino y de lo humano.

Atrás quedaban promesas incumplidas, fidelidades rotas y no menos lazos de amistad y amor que lucharían contra el desgaste del tiempo y las pruebas a las que los sometería el devenir de los días.

En el aire y el vacío del local en el que otrora ondulara el humo de cigarrillos fumados con cierto relajo quedaban suspendidas esperanzas de que el espíritu con el que se emprendió la aventura volviese a encontrarnos allí en algún recodo del tiempo, en un futuro no muy lejano.

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José Manuel Lasanta Besada
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  2. Por juan

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