BEETHOVEN, PIAF Y LENNON TENÍAN RAZÓN

CARTA ABIERTA A LA MUJER DE MI VIDA

Mi querida señorita:

CANELA EN POLVO Y RAMAComo dentro de nada cumples añitos y no me gusta hacer regalos en días señalados, me adelanto como siempre a los acontecimientos y te dedico este artículo. Bien sabes que estoy profunda y sinceramente enamorado de ti y que sin duda eres tú. Eres la mujer de mi vida y lo grito orgulloso a los cuatro vientos. Ocurra lo que ocurra en el futuro (incierto) te doy las gracias por confiar en mí y quererme como lo haces. Eres cariñosa, sincera, cómplice y una gran mujer a pesar de tu pequeña estatura. Tienes un corazón de medidas 90-60-90. Una mujer de bandera. Una vez me dijiste que no sabías si te merecías a alguien como yo, pero resulta que cada instante que paso contigo me planteo la misma cuestión. La respuesta es sí. Sí a que ha llegado nuestro momento. Sí a que hemos sabido esperar a través de una larga travesía del desierto hasta encontrarnos, para darnos serenidad el uno al otro, y sí para ayudarnos mutuamente a vencer dificultades, inseguridades y soledades.

Por supuesto que no te idealizo. Sé que habrá pruebas que superar, miedos que derrotar y piedras en el camino que sortear, pero como no he tenido nada más claro en mi vida, no va a suponer nada que no pueda afrontar. Como siempre creí, la mujer que llegara como tren de vida para quedarse en mi andén tendría que ser primero amiga para poco a poco ir calándome hasta los huesos y el alma. Desde el principio hubo feeling y chispa entre nosotros, aunque nuestras pequeñas grandes rémoras hicieran que tardáramos en manifestarlo abiertamente. Cada uno lo hizo a su manera, casi a la vez, mas lo importante es que había conexión. En términos energéticos, el enchufe entraba perfectamente, provocando la mágica luz interior. La sinceridad ha sido un motor fundamental en nuestra hasta ahora corta pero apasionada relación. La semana de pasión se quedó corta de adjetivos para describir el torrente de emociones e impulsos que surgieron de mi corazón para llegar a ti como río cristalino, puro, transparente. Tuve un miércoles santo precioso y emocionante. Tú me das la paz y serenidad que necesito en la vida.

Tu aparente fragilidad esconde una mujer fuerte, con carácter, como a mí me gustan. Mujer con la que se puede dialogar, hablar de cualquier cosa, dispuesta a aprender de mí tanto como yo lo hago cada día de ti. Eres risueña y alegre de espíritu pero no te ríes de todo, no tienes un pelo de tonta. Independiente como yo por mor del destino, tienes algo que me encandiló desde que te conocí: la transparencia. Me veo reflejado en ese espejo ya que somos muy parecidos y a la vez muy diferentes. Eres insegura como yo lo soy pero con una diferencia, que eres práctica y tienes la suficiente frialdad para relativizar los malos momentos. Estoy aprendiendo mucho en esta nueva etapa de nuestras vidas, y me queda tanto aún… Te veo como un sol mañanero que aparece entre la niebla para salvaguardar al viajero y al caminante (abre la muralla), al pecador y al poeta de corazón (abre la muralla), al peliculero y al soñador (abre la muralla)…

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿a qué responde el título de este artículo? Al estar como estoy henchido de alegría y amor como un pavo superviviente a la Navidad, me empezaron a venir a la mente temas musicales relacionados con esos dos sentimientos. El primero fue Ludwig Van Beethoven y su Himno de la Alegría (concretamente el cuarto movimiento de su Sinfonía nº9). Luego apareció in my mind la inigualable Edith Piaf, que cantó esa joya llena de emoción que fue L’hymne à l’amour. Ambas expresan a la perfección lo que siento por ti. Con todo lo comunicativo que soy y ahora me faltan las palabras para describir todo lo que me ocurre por dentro al hablar contigo, o cuando te miro de soslayo cuando estás distraída. Si le pongo voz a mis sentimientos me va a salir una vena cursi insoportable, si no lo estoy siendo ya…

Aparte de esos dos temas, pensé también en Lope de Vega y un programa de TV de hace unos años, presentado por Fernando Sánchez-Dragó, llamado Negro sobre blanco, donde en una de esas noches literarias el invitado era Joaquín Sabina. El motivo, la aparición de su librito de sonetos Ciento volando de catorce. Como habitual cierre del programa Dragó leyó un poema, y fue el famoso y celebérrimo soneto dedicado al amor, escrito por Lope allá por el siglo XVII. Su título, Esto es amor, quien lo probó, lo sabe.

Y para finalizar, Lennon y Beatles. Beatles y Lennon. Siempre estarán ahí, dentro de mí, recordándome todo lo que implica la vida: belleza, amor, libertad, compromiso, diversión, complicidad; en suma, pura emoción y humanidad. In my life es una sencilla pero profunda canción que los de Liverpool elevaron a la categoría de himno. El clavicordio, que suena a la mitad y grabado a doble velocidad, lo tocaba un tal George Martin (el productor que más bien era el mentor y padre espiritual del grupo). Resultado: escalofrío por toda la espina dorsal.

Lennon, ya en solitario y poco antes de morir asesinado a la puerta del edificio Dakota, compuso la que para mí es una de las más bellas canciones dedicadas a la mujer, sus alrededores y misterios, y a lo que supone también el amor de pareja. Se lo dedicaba a Yoko Ono, pero of course te la quiero rededicar a ti. Cuando desde tiempo inmemorial cantaba yo Woman mucho antes de conocerte, pensaba en que alguna vez alguien como tú aparecieras en mi vida para poder cantártela y recitártela casi como un poema, una letanía, una oración. Evocadora, tierna, romántica y con un toque de canela, tal que tu persona. En el fondo Lennon la compuso para ti.

Besitos en el cuello y en esas mejillas de melocotón,

                                                                                                  P

P.D. Esta vez no insto a la resistencia, sino a la fruta de la pasión…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

Comentarios

  1. Por Ana

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  2. Por Nuria García Santos

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