BARROTES

Me he despertado en el calor de una madrugada de este verano. En la pared se proyectaban las sombras de los barrotes de la ventana sobre aquella fotografía en blanco y negro que me hicieron siendo un crío, en el colegio.

Barrotes

El insomnio me ha jugado una mala pasada y mi mente me ha llevado a pensar que aquellos barrotes proyectados sobre el retrato infantil no eran más que un presagio de lo que podría ocurrir en cuanto nuestras ordenadas vidas se desviaran de forma incontrolada a una zona oscura y colisionaran allí contra una realidad sórdida. Leí una vez en un artículo en una revista especializada para abogados, que nadie escapaba a la sombra de esos barrotes. A la posibilidad de acabar algún día tras ellos. Dicen que nadie sabe lo que tiene realmente hasta que lo pierde. Tratemos de no perder, sino de sumar.

Y ya puestos, perdido el sueño, salgamos a saborear la madrugada, el silencio de las calles y si es posible, el aire que sea capaz de fluir entre ellas.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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