ASOMARSE AL VACÍO

Hace ya bastante tiempo que abro este espacio donde amontono letras con la intención de transmitir algo que no sea absolutamente banal y retrocedo. Me explico. Entro en la página del editor de wordpress, me introduzco en el espacio que podría ser un nuevo artículo y tras reflexionar un poco, retrocedo, borro lo escrito y me enroco en el silencio de otra página en blanco.

Página en blanco

Pero hoy no. Hoy, entre amigos, me he enfrentado con otro de mis miedos. Quizá el más trascendental a estas alturas de mi medio siglo. Me preocupa cada vez más el rastro que deje cuando me vaya. El sabor que deje en algunos labios mi recuerdo. El recuerdo en suma de aquello que fui, de lo que afortunada o desafortunadamente aún soy. Lo que pensarán de mí cuando ya no esté, cuando solo sean sombras lo que quede en determinadas memorias. Somos minúsculas partículas en un Universo sin límites, absolutamente inabarcable. ¿Porqué entonces preocuparnos por lo que a fin de cuentas será un mero tránsito hacia el vacío?

Me gustaría que cuando llegue el momento de marcharme hubiese cierta armonía, estabilidad, entorno mía. No sé, quizás es que no he aprendido a saborear cada día del resto de mi vida.

¿Estamos preparados para afrontar la recta final?

La inmortalidad

Acerca del Autor

José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

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