AS TIME GOES BY…

“Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar”  Calderón de la Barca.

¿Cómo medimos el paso del tiempo? ¿Cuándo empezamos a preocuparnos por él? ¿Merece la pena? Decía mi madre, si no recuerdo mal, que “no hay caballo que galope más rápido que el tiempo”. Por mi parte, a veces he tenido la sensación de que se eternizaba su paso y otras que era veloz como la luz. Nunca he tenido miedo a eso que llaman “perder el tiempo”, puesto que no mido este por el grado de productividad de cada momento. Siempre he tenido la sensación de que dejar fluir el pensamiento mientras se contempla una hoguera o pasan ante nuestros ojos las aguas de un río pueden ser una maravillosa forma de emplear parte de nuestras ¿vertiginosas? vidas.

Reloj-de-arena-

A veces, cuando estaba estudiando en Madrid llegaba a la Estación de Atocha y veía a la gente correr en los pasos de peatones y no podía evitar sentirme absolutamente ajeno a esa forma de vida. Volvía a este Sur, y el tiempo se ralentizaba. Pero ya no es así. No sé si son diferentes circunstancias vitales o la archifamosa globalización, lo cierto es que miro a mi alrededor y también aquí nos están atracando las prisas.

Es curioso. Escribo esto mientras el dichoso reloj de la entrada no para de reclamar la atención con su golpe de péndulo. No. Creo que estamos equivocados. Vivimos presos de las prisas. Creo que el tiempo es relativo. Cierto, a veces tenemos la sensación de que nos devora, de que se nos escapa entre los dedos como la arena de una playa y otras, que se congela, se detiene su paso.

Si el tiempo es relativo… ¿por qué preocuparnos por su paso? Supongo que todo depende de la calidad de los momentos que vivimos. ¿Años lectivos? ¿Laborales? ¿Cumpleaños? ¿Hojas que se pasan en el calendario? Insisto, no sé. A mí me gusta medirlo en pequeñas dosis… Los brindis en los que participo, los besos y abrazos que doy, los amaneceres, atardeceres que tengo la suerte de contemplar… En fin, palabras…

Y lo siento, no he podido evitar la osadía de despedir este artículo con la canción de Dooley Wilson en Casablanca “As time goes by”. Mientras pasa el tiempo. Tic-tac, tic-tac, ¡dense prisaaaaaaa! (Es broma). Un saludo.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por Enrique

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    • Por José Manuel.

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  2. Por Marta

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    • José Manuel Lasanta Besada Por José Manuel

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