¡ALÉGRAME EL DÍA!

MI REGALO DE CUMPLEAÑOS

SÍLABA SAGRADA OMNo, no me llamo Harry Callahan. Ni estoy sucio, ni soy fuerte ni de momento sirva para ser ejecutor. No van por ahí los tiros…Pero lo que es cierto es que hoy es mi cumpleaños y vengo a haceros un regalo. Tras el tango del artículo anterior viene la realidad. Se me ha cruzado la vida. Iba yo muy contento a ponerme con mis cinefilias y mis cinefobias y hete aquí que me encuentro con esto.

Entremos en materia. Como he apuntado ya, este verano no ha sido para mí precisamente tierno, ni ha tenido lujuria a la que recurrir ni azoteas en las que gozar. Ha estado trufado de virus que se alargaron sine die, afecciones de garganta, una pequeña depre personal, en fin, que he sido Míster Movida, vamos. Sólo he disfrutado de dos oasis regenerativos en compañía de buenos amigos y en forma de mini-viajes: primero a una casa rural con piscina en nuestra provincia gaditana y unos días después a las Highlands de Soria invitado por José, el mecenas renacentista de este blog. Fue bonito mientras duró…

“Esto” de lo que hablaba al principio es una película y una enfermedad. En medio de mi crisis fui hace unos días con una amiga a ver Ma ma (2015), lo último de Julio Medem. En esta ocasión no voy a entrar a desmenuzar la peli en cuestión, porque no quiero que esto sea una crítica cinematográfica sino una llamada de atención emocional para todos los que en un momento dado hemos pasado, estamos pasando o pasaremos (en un futuro que espero nunca llegue) una crisis, una depresión o simplemente un mal momento. El filme me ha ayudado a sentirme mejor, al menos a relativizar un poco todo lo que me pasa por fuera y por dentro (¡ay esta cabecita mía!). A pesar de que la muerte y el cáncer están presentes a lo largo de todo el metraje, es la vida, la ilusión, la esperanza de algo nuevo, lo que se impone. Con MAYÚSCULAS. Sales con vitalidad, con espíritu positivo por valorar las cosas, con una sonrisa y una lágrima, ya que es muy emocionante la aptitud de cómo encara esa mujer (interpretada de manera hermosa, natural y humana a la vez por Penélope Cruz) los golpes que la vida le está deparando.

Sólo un par de pinceladas cinematográficas: aunque el tema no tenga nada que ver, este filme me recuerda mucho a otro de Medem, de hace unos años ya, Los amantes del Círculo Polar (1998). Sus comienzos nevados y fuertes ventiscas y dos temas musicales que me ponen los pelos como escarpias finalizando ambas obras son algunos de sus paralelismos. De Medem y esos amantes… (por cierto mi favorita del director de Donosti),  hablaré detalladamente en otra ocasión en que las musas tengan la decencia de visitarme.

Toda esta reflexión algo sentimental viene por la enfermedad de la que habla Ma ma. Y es que todos tenemos a alguien más o menos cercano al que ha golpeado el cáncer. Mi caso no es una excepción. Es posible que estas sean las dos personas, aparte de mis padres, a las que he admirado más en el sentido intelectual, también humano. Cuando los conoces mejor ves que son de carne y hueso y que hay claros y oscuros, pero no por ello dejas de tener una conexión especial. Ellos influyeron notablemente sobre mí y de manera harta desgraciada les ha unido también que ambos han sufrido y sufren esa palabra aún tabú que nadie quiere nombrar. Uno ya falleció y el otro está muy malito. Os debo muchas cosas intangibles. Para acabar con una sonrisa algo que sé que disfrutaréis. El gran Georges Brassens y su lírica súplica. Va por vosotros.

P.D. Si habéis leído esto, sois la resistencia…

 

Acerca del Autor

Pablo Solís del Junco
La Venganza de Alan Smithee junior

Deja un comentario