ACERCARSE AL UMBRAL

Me gustan especialmente la filosofía de mi abuelo materno y su sentido del humor cuando lo llevaron al médico en su recta final. Un médico al que por sistema era un tanto “alérgico”. Manuel, que así se llamaba el buen hombre, respondió a la pregunta de aquel acerca del motivo de su visita:  “Aquí, un aspirante a cadáver”. Por su parte, mi padre, Lucio -que ayer habría cumplido ochenta años-, me dijo en su día con serenidad no exenta de una cierta tristeza en la mirada: “El año que viene…”, al tiempo que señalaba al cielo . Estos ausentes, que tanto se notan en las mesas en estas fechas, en el sonido de campanadas y descorche de botellas, representan para mí el estoicismo. Las despedidas con las conciencias tranquilas aunque a veces con la sensación de que aún queda trabajo por hacer aquí abajo. Es por eso por lo que creo que hay que dejar bien ordenadas las leoneras, las vidas. No podemos dejar hilos sueltos que acaben enredándose en el cuello de otros y estrangulen su felicidad más allá de nuestros últimos alientos. Sé que va a sonar a ñoñez, pero estoy convencido de que debemos pelear por alcanzar la armonía entre todos por aquello de que las vidas de quienes tenemos a nuestro alrededor no se conviertan en infiernos cuando crucemos el umbral.

Padre

 Feliz cumpleaños padre. Te prometo que seguiré luchando por aquello que no pudiste concluir. Un beso.

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José Manuel Lasanta Besada
José Manuel Lasanta Besada

Comentarios

  1. Por Enrique

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  2. Por Marta

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    • Por José Manuel Lasanta Besada

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